Gobierno de Macron libra campaña ultraderechista contra “islamoizquierdismo”

por Will Morrow
30 octubre 2020

A raíz del ataque terrorista del 15 de octubre que mató al maestro de escuela francés Samuel Paty, la Administración de Macron está tratando de calificar la oposición a sus ataques racistas y de Estado policial contra los musulmanes como “islamoizquierdismo” y esencialmente como algo criminal.

En una entrevista con Europe1 el jueves pasado, el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, declaró que amplios sectores de la “izquierda” eran cómplices del terrorismo. “La complicidad intelectual del terrorismo es lo que me gustaría subrayar”, dijo. “Lo que se llama 'islamoizquierdismo' está devastando las universidades y está devastando organizaciones como UNEF y CEDA”. Añadió que, en Francia Insumisa, el partido de Jean-Luc Mélenchon, “hay gente que sencillamente forma parte de esta corriente de pensamiento y lo expresa abiertamente”.

Presidente francés Emmanuel Macron tras pasar frente al ataúd del maestro asesinado Samuel Paty en la plaza de la universidad La Sorbona, 21 de octubre de 2020, París (AP Photo/Francois Mori, Pool)

“En este asunto no hay simplemente un asesino solitario”, continuó Blanquer. “Es un asesino que ha sido condicionado por quienes son en cierto sentido los autores intelectuales de este asesinato…” Se refirió a las más de 50 organizaciones musulmanas que el Gobierno de Macron está en proceso de disolver, señalando que aquí “ustedes tienen personas que no cometen un delito pero que fomentan este radicalismo intelectual, y de hecho son cómplices intelectuales del delito.

“Si tienes el pescado envenenado desde la cabeza, como dice el dicho, son ideas… [como] el comunalismo, que vienen de otra parte, de modelos de sociedad que no son los nuestros”. Blanquer agregó que “nuestra sociedad ha sido demasiado permeable respecto a estas corrientes de pensamiento”.

Esta fue solo la última de una ola de declaraciones similares durante la última semana. Dos días antes, el ministro del Interior, Gerald Darmanin, quien controla la policía y los servicios de seguridad, le dijo a BFM-TV que “siempre le había sorprendido entrar a un supermercado y ver un pasillo con la cocina de alguna comunidad y otra del otro lado,” refiriéndose a alimentos halal, kosher y otros que satisfacen los requisitos religiosos. Dijo: “Así es como comienza el comunalismo”.

En la misma entrevista, Darmanin arremetió contra Edwy Plenel, el editor de Médiapart y exmiembro del predecesor del Nuevo Partido Anticapitalista pablista. Denunció a la izquierda como “responsable de este ambiente, esta temperatura que permite que los individuos pasen al acto [de terrorismo] perdonándolo todo”.

Manuel Valls, ministro del Interior del Gobierno del Partido Socialista (PS) de François Hollande, atacó a “un sector de la izquierda, el islamoizquierdismo, que ha demostrado una gran complicidad con el Islam político”. Llamó a Jean-Luc Mélenchon, quien participó en una protesta en noviembre de 2019 contra los ataques contra musulmanes, como “muy cómplice. Tiene una gran responsabilidad por todo lo que ha pasado, en toda la relación de la izquierda en la lucha contra el islamismo”.

En una entrevista del 17 de octubre con Le Parisien, el ex primer ministro del PS, Bernard Cazeneuve, denunció el “islamoizquierdismo, que mira con amor a ciertas organizaciones comunalistas que tienen un desafío, por no decir una forma de odio, hacia la República”.

La Administración de Macron y el PS, el partido del cual provino, buscan promover y rehabilitar la política fascistizante y de extrema derecha en Francia. Las denuncias de la “permeabilidad de Francia” a las ideas extranjeras, los ataques a las cocinas musulmana y judía, la afirmación de que la “izquierda” es cómplice de la promoción del terrorismo y subvierte a “la República” tienen el carácter de una promoción ultraderechista de medidas de Estado policial.

La acusación de “islamoizquierdismo” se utiliza ahora para difamar a aquellos que defiendan los derechos democráticos de los musulmanes y los inmigrantes y se opongan al imperialismo francés, tildándolos como criminales y cómplices del terrorismo. Anteriormente, el término se limitaba en gran medida a la extrema derecha, pero se adoptó de manera más amplia dentro de la élite política en las últimas dos décadas para legitimar los ataques contra los musulmanes. Este período vio la prohibición del velo islámico en las escuelas públicas en 2004 y el burka en lugares públicos en 2010.

Los verdaderos “cómplices” del terrorismo no son los musulmanes y quienes los defienden, sino la clase dominante francesa y sus representantes políticos. Francia, históricamente un opresor colonial de gran parte de África y Oriente Próximo ha participado en guerras imperialistas desde el Sahel hasta Libia, Afganistán y Siria, para instalar Gobiernos títeres y controlar posiciones geoestratégicas y las ganancias de la región. Se produjo la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, y cientos de miles han muerto, incluidos innumerables civiles indefensos.

Estos actos de agresión neocolonial no solo han afectado la vida política interna de todos los países imperialistas.

Como parte de sus guerras de cambio de régimen en Siria y Libia, Francia ayudó a financiar y armar a las fuerzas y grupos islamistas de derecha vinculados a Al Qaeda y los utilizó como fuerzas indirectas. En sucesivos ataques terroristas en Europa, incluidos los ataques de Charlie Hebdo de 2015, los atacantes eran conocidos y seguidos por las agencias de inteligencia antes del ataque. En todos los casos, los ataques terroristas han sido utilizados por la élite gobernante para empujar la política hacia la derecha, dividir a los trabajadores según líneas étnicas y justificar ataques vastos contra los derechos democráticos.

La presente campaña no es diferente. Su objetivo real no son sectores de la élite política como Mélenchon, sino millones de trabajadores y jóvenes que se oponen a las políticas de la clase dominante francesa. La ley de “antiseparatismo” de Macron, que será presentada ante el Parlamento el próximo mes, otorga amplios poderes al Estado, incluida la disolución de cualquier organización que no esté en línea con los supuestos “valores republicanos”, según la definición del Ministerio del Interior.

Macron, quien declaró que el dictador colaboracionista de los nazis Philippe Pétain era un “gran soldado”, se ha dedicado a reconstruir un Estado policial, empleando la violencia policial para atacar las huelgas y las protestas de los “chalecos amarillos” desde 2018. Esto se ha acelerado por la pandemia. Francia reportó más de 50.000 casos el domingo, con advertencias de los funcionarios de la salud de que el país enfrenta una segunda ola más letal que la primera. Plenamente consciente de la creciente ira popular por sus políticas asesinas ante la pandemia, la clase dominante está tratando de preparar un régimen neofascistizante y autoritario para tratar de reprimir la oposición popular.

(Publicado originalmente en inglés el 28 de octubre de 2020)

 

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