Los casos y muertes de coronavirus se disparan en México y el resto de Latinoamérica

por Bryan Dyne
15 julio 2020

México ahora supera a Italia en el número de muertes conocidas por COVID-19, llegando actualmente a poco más de 35,000. Esto hace que el brote pandémico del país sea el cuarto más mortal en el mundo después de Estados Unidos, Brasil y el Reino Unido. México también reporta un poco menos de 300,000 casos de coronavirus en total, y su curva pandémica es similar a la de América Central y del Sur, una región que representa aproximadamente a una cuarta parte de todos los casos y muertes a nivel internacional.

Para hacer frente a su creciente tasa de casos y número de muertos, la alcaldesa de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, ha anunciado que cualquier hogar con un caso confirmado del virus deberá permanecer en su hogar durante al menos 15 días, con el Gobierno proporcionándoles alimentos y suministros. La ciudad también se ha visto obligada a hacer cumplir las leyes que limitan el tiempo en que un cuerpo puede permanecer enterrado para permitir que los muertos en los cementerios públicos sean exhumados, dejando espacio para quienes mueren a causa de la pandemia. Los cuerpos más viejos están siendo incinerados y reemplazados.

En contraste con la grave situación en todo el país, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), afirmó el domingo: “La conclusión es que la pandemia va a la baja, está perdiendo intensidad”. Sus comentarios, que se hacen eco de las numerosas falsedades pronunciadas por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre la pandemia, son un intento de justificar la reapertura económica que su Gobierno ha encabezado incluso cuando el número real de casos y muertes ha seguido aumentando.

Las políticas de AMLO durante la pandemia han sido criticadas por exfuncionarios de la salud. Salomón Chertorivski, quien se desempeñó como ministro de Salud de 2011 a 2012, argumentó en contra de la reapertura de la economía antes de que los casos y las muertes disminuyeran constantemente. “Hay tres variables fundamentales: una reducción en los últimos 14 días en el número de contagios, reducción en los últimos días en el número de muertes y reducción en el número de personas hospitalizadas”, dijo Chertorivski al periódico mexicano Reforma. “Ninguno de esos tres parámetros se logró”.

A nivel mundial, el número de casos de coronavirus reportados a las autoridades de salud pública se ha duplicado en las últimas seis semanas, con lo que el número total es de 13.2 millones. Un millón de estos fueron reportados solo en los últimos cinco días. Durante esos mismos cinco días, otras 23,000 personas murieron por COVID-19, elevando el número de muertes confirmadas a más de 574,000.

Como ha señalado la Organización Mundial de la Salud, la mortalidad por la infección es relativamente estable, pero amenaza con aumentar. El promedio móvil de 7 días de las muertes mundiales diarias está ahora por debajo de los 5,000, más que los registros desde el 13 de mayo. En la conferencia de prensa de ayer, el director general de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus advirtió que “hay mucho de qué preocuparse”.

El Dr. Tedros también fue más contundente de lo habitual en su contraste con los países que estaban “alertas y conscientes” de los peligros de la pandemia, aquellos que “están abriendo sus sociedades sobre una base de datos, paso a paso, con un enfoque integral de salud pública” y los países que “están viendo aumentos peligrosos en los casos, y las salas de hospitales se llenan nuevamente porque no se implementaron ni se siguieron las medidas comprobadas para reducir el riesgo”.

Si bien los funcionarios de la OMS rara vez nombran nombres, estos últimos comentarios están claramente dirigidos a países como México, Brasil y Estados Unidos. El Dr. Tedros señaló: “El epicentro del virus permanece en las Américas, donde se ha registrado más del 50 por ciento de los casos del mundo”. Esto no podría haberse dicho incluso hace dos meses, cuando México reportaba solo 40,000 casos, aproximadamente el trece por ciento de su recuento actual de casos. Se encuentran entre los “muchos países ... encaminados en la dirección equivocada”.

México, junto con Brasil, Colombia, Argentina y Bolivia, se encuentran en lo que el Dr. Tedros llamó la “fase del brote de transmisión intensa”. Brasil tiene poco menos de 1.9 millones de casos y casi 73,000 muertes, cifras que se han duplicado en el último mes. Colombia está peor, ya que duplicaron sus casos y muertes a 318,000 y 5,400, respectivamente, en las últimas dos semanas y media. Bolivia y Argentina han tenido un aumento similar en sus brotes.

Estos países también proporcionan información sobre la aparente contradicción de que, a nivel mundial, los casos aumentan mientras que las muertes se han mantenido relativamente constantes.

La pandemia también se está extendiendo rápidamente en muchos países de Centroamérica y el Caribe. Panamá, por ejemplo, tiene más casos per cápita que Estados Unidos, con 45,633, junto con 909 muertes. La República Dominicana ha registrado más de 45,000 casos y 903 muertes, el doble que hace un mes. Guatemala, Honduras y El Salvador, blancos del imperialismo estadounidense durante décadas, han sufrido colectivamente más de 67,000 casos y 2,200 muertes.

Además, se trata de países con muy pocas pruebas, lo que significa que la extensión y el costo real de la pandemia probablemente no se contabilicen. En Guatemala, el 46 por ciento de las pruebas arrojan resultados positivos, lo que indica que el brote del país está fuera de control y que la propagación de la enfermedad no se conoce realmente. En México, hay informes de familias que no le hacen la prueba a sus seres queridos porque el procedimiento generalmente ha sido incinerar a los que murieron a causa de la pandemia, en lugar de enterrarlos.

En la conferencia de prensa de la OMS de ayer, el Dr. Michael Ryan hizo una evaluación aleccionadora del estado de la pandemia. “He dicho aquí antes, tenemos que aprender a vivir con el virus. Esperar que erradiquemos este virus en los próximos meses no es realista”.

También advirtió sobre ser optimista sobre el desarrollo de una vacuna en lugar de medidas básicas de salud pública. “Creer que mágicamente obtendremos una vacuna perfecta a la que todos tendrán acceso tampoco es realista. La historia de las vacunas es que podemos y desarrollaremos una vacuna. La pregunta es qué tan efectiva será esa vacuna, y algo más importante y preocupante: quién recibirá esa vacuna y si esa distribución será justa y equitativa”.

(Publicado originalmente en inglés el 14 de julio de 2020)