Jeff Bezos de Amazon saca tajada de la pandemia del coronavirus, añadiendo $24 mil millones a su fortuna

por Jacob Crosse
18 abril 2020

La pandemia de COVID-19 ha enviado a millones de trabajadores y sus familias, ya luchando por sobrevivir, a una caída financiera en picado de la que muchos nunca se recuperarán. Sin embargo, para el hombre más rico del mundo, Jeff Bezos, la pandemia está siendo una bonanza financiera, que ha disparado el precio de las acciones de Amazon, y la riqueza neta personal de Bezos.

Al cierre de las transacciones bursátiles del miércoles, las acciones del gigante minorista en línea se vendían a $2.307, subiendo desde su punto bajo de este año de $1.676 el 12 de marzo, hace apenas poco más de un mes.

Mientras los trabajadores se juegan la vida en fábricas contaminadas y protestan contra la falta de equipamiento básico de seguridad (por lo menos 74 instalaciones de Amazon han informado de trabajadores infectados con el virus), y mientras se despide a trabajadores solo por hablar, el valor de mercado de Amazon ha subido a más de $1,1 billones, apenas por debajo de los $1,22 billones del producto interior bruto de México en 2019.

Jeff Bezos y su novia (AP Photo/Rafiq Maqbool, archivo)

Para Bezos, esto se traduce en un salto este año de $23,6 mil millones en su riqueza personal neta, elevando su fortuna a más de $138,5 mil millones. Su exesposa MacKenzie, con su 4 por ciento de la compañía, ha visto más que quintuplicarse su fortuna neta, de $8,2 mil millones a $45,3 mil millones según Bloomberg.

Bezos no es una aberración. El director ejecutivo de Tesla, Elon Musk, ha añadido más de $10 mil millones a su fortuna personal en los primeros cuatro meses del año, mientras que Alice, Jim y Rob Walton, los dueños del gigante minorista Walmart, se han aprovechado de manera fabulosa de la pandemia, aumentando su riqueza personal en $2,9 mil millones, $2,36 mil millones y $2,42 mil millones respectivamente, sin reponer un solo estante ni recuperar un carrito.

La aristocracia financiera estadounidense se está atiborrando en medio de escenas de colas de millas de longitud para conseguir comida y de fosas comunes. Con la aprobación del rescate corporativo multibillonario de Trump el mes pasado, que tuvo el apoyo casi unánime de los legisladores demócratas, los ejecutivos de las aerolíneas y los inversores en acciones privadas, fondos de cobertura y bienes raíces (como Donald Trump) están recibiendo miles de millones de dólares en exenciones tributarias, subvenciones y préstamos a tipos bajos, a expensas de los contribuyentes.

El Comité Conjunto sobre Tributación (JTC) del Congreso estadounidense publicó un informe esta semana que revela que las provisiones tributarias estaban incluidas en la legislación de rescate corporativo (la Ley CARES) que permite a los millonarios y multimillonarios que son dueños de las así llamadas compañías de transferencia, incluyendo a fondos de cobertura y empresas inmobiliarias, para compensar pérdidas no solo de 2020, sino desde 2019 y 2018 también. Los dueños de empresas de transferencia pagan impuesto a la renta según la tarifa tributaria individual en vez de la corporativa.

El JTC estimó que el coste total en fondos públicos para este derroche para los muy ricos será de $170 mil millones este año. Dijo que el 82 por ciento de los beneficios tributarios irán a aproximadamente 43.000 contribuyentes que ganan más de $1 millón al año. Solo el tres por ciento irá a contribuyentes que ganan menos de $100.000.

El costo de $170 mil millones para esta ayuda financiera a los súper ricos se compara con los míseros $100 mil millones destinados en la legislación a hospitales y los $150 mil millones para los gobiernos estatales y locales. Muchos hospitales están siendo devastados financieramente por el impacto de la pandemia y unas 2.100 ciudades de todo el país se enfrentan a déficits presupuestarios inmensos debidos a ingresos perdidos. El resultado será una nueva oleada de cierres de hospitales, despidos y recortes salariales, junto con brutales recortes en servicios sociales y empleos públicos por parte de gobiernos estatales y locales.

El JTC concluyó que el contribuyente millonario medio recibirá $1,6 millones en alivio impositivo solo este año. La Organización Trump incluye cientos de entidades de transferencia, y también los negocios controlados por Jared Kushner y su esposa, Ivanka Trump, permitiéndoles al presidente y sus polluelos absorber millones de dólares desgravando inversiones arriesgadas de hasta dos años atrás.

Lo que estos regalos a la oligarquía tienen que ver con la pandemia de coronavirus es un misterio que ningún político ni comentarista de los medios ha intentado explicar.

El martes, el gobierno anunció que había alcanzado un acuerdo con las principales aerolíneas bajo el cual estas recibirán $25 mil millones en subvenciones, una vez más a costa de los contribuyentes. Las compañías tendrán que devolver solo el 30 por ciento del dinero. Otros $25 mil millones en préstamos de bajo coste serán ofrecidos a las aerolíneas bajo un programa separado. Este saqueo del Tesoro estadounidense para beneficio de los ejecutivos de las aerolíneas y grandes inversores está siendo presentado cínicamente como una defensa de los empleados de las aerolíneas.

El representante demócrata Peter DeFazio, director del Comité de Transporte de la Cámara, aclamó el rescate. Dijo, "Aunque el proceso no fue fácil ni perfecto, es críticamente importante que al final haya acuerdos vigentes que pongan a los trabajadores y sus familias primero manteniendo a cientos de miles de empleados de aerolínea ... en nómina durante este período extremadamente tumultuoso para la economía estadounidense".

Eso es mentira. Nada del dinero del rescate de $50 mil millones a las aerolíneas irá a los trabajadores. Las aerolíneas lo usarán para comprar tiempo mientras preparan una reestructuración brutal de sus operaciones para recortar empleos, salarios y jubilaciones. Ya decenas de miles de trabajadores de aerolíneas han sido despedidos, y el acuerdo del rescate les permite consolidar rutas a las aerolíneas.

Las únicas restricciones a las compañías que reciben las ayudas financieras —en este momento un total de 10, incluyendo a los cuatro gigantes, America, Delta, United y Southwest— es que aplazan los despidos hasta finales de septiembre y se abstienen de repartirse dividendos o recomprar sus propias acciones hasta finales de 2021. Pero incluso estas restricciones menores pueden ser dispensadas por el secretario del tesoro Steven Mnuchin, un multimillonario y antiguo banquero inversor.

DeFazio prosiguió y dijo, "Creo firmemente que lo que el Congreso dispuso en esta provisión de la Ley CARES —poner a los trabajadores primero— debería ser el modelo para cualquier alivio para una industria específica que salga adelante". Eso no es otra cosa que un llamamiento al rescate de otras industrias.

El rescate a las aerolíneas fue fuertemente promocionado por los sindicatos de las compañías aéreas, que trabajan en conformidad con las compañías. Sara Nelson, presidenta de la Asociación de Azafatas, atacó el acuerdo entre la administración Trump y las aerolíneas desde la derecha, denunciando el requisito de que las compañías devuelvan el 30 por ciento de la ayuda financiera.

Entre 2014 y 2019, las cuatro mayores compañías aéreas estadounidenses —United, American, Southwest y Delta— gastaron un total conjunto de $45 mil millones para recomprar sus propias acciones para hacer subir el precio de las acciones y enriquecer a los altos ejecutivos y los principales inversores.

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(Publicado originalmente en inglés el 16 de abril de 2020)