La Organización Internacional del Trabajo advierte de la pérdida masiva de empleos por COVID-19

por Nick Beams
11 abril 2020

No podría haber habido una expresión más clara de la profundización de la brecha entre las clases. Ayer la Reserva Federal de los Estados Unidos anunció nuevas medidas de estímulo financiero del orden de 2,3 billones de dólares, mientras que otros 6,6 millones de trabajadores estadounidenses solicitaron beneficios de desempleo, con lo que la cifra total asciende a casi 17 millones en las últimas cuatro semanas.

A medida que los trabajadores se enfrentan a dificultades cada vez mayores y la economía real se hunde más, los mercados financieros celebraron el anuncio de que se seguirá inyectando dinero, incluso mediante la compra por parte de la Reserva Federal de bonos basura de empresas de alto rendimiento.

Y podría haber incluso más por venir con la declaración del presidente de la Fed, Jerome Powell, durante una transmisión por Internet de la Institución Brookings que el banco central usaría sus poderes “enérgica, proactiva y agresivamente”.

En esta foto de archivo del 1 de octubre de 2019, la gente espera en la cola para preguntar sobre las ofertas de trabajo con Marshalls durante una feria de empleo en el Dolphin Mall de Miami. El viernes 6 de diciembre, el gobierno de EE.UU. publica el informe de empleos de noviembre. (Foto AP/Lynne Sladky, Archivo)

El índice S&P 500, que ya ha subido un 25 por ciento desde sus niveles bajos de mediados de marzo, aumentó otro 1,4 por ciento, con los grandes bancos y las empresas inmobiliarias disfrutando de las mayores subidas.

A principios de esta semana la Organización Internacional del Trabajo (OIT, ILO en inglés) publicó una actualización sobre el impacto de la pandemia y las medidas de aislamiento en la fuerza laboral mundial. Las estadísticas oficiales están muy por detrás de la situación real, tal es la velocidad del desplome económico, y por eso la OIT tuvo que utilizar los cambios en las jornadas laborales para hacer alguna estimación del estado del mercado laboral.

Utilizando este enfoque, dijo que se espera que la crisis de COVID-19 elimine el 6,7 por ciento del total de las horas de trabajo en todo el mundo en el segundo trimestre de este año, lo que equivale a 195 millones de trabajadores a tiempo completo.

El informe dice que el eventual aumento del desempleo para 2020 dependerá de la evolución de la economía y de las medidas de política, pero que existe un “riesgo elevado de que para final de año la cifra será significativamente más alta que la previsión inicial de la OIT, de 25 millones de desempleados”.

Actualmente, el 81% de la fuerza de trabajo mundial de 3.300 millones de personas se ve afectada por el cierre total o parcial de los lugares de trabajo.

“Los trabajadores y las empresas se enfrentan a una catástrofe, tanto en las economías desarrolladas como en las que están en desarrollo”, dijo el director general de la OIT, Guy Ryder.

La OIT constató que 1.250 millones de trabajadores están empleados en sectores de la economía identificados como de alto riesgo de aumentos "drásticos y devastadores" en la pérdida de puestos de trabajo, recortes salariales y reducciones de las horas de trabajo.

“Muchos de estas personas están empleadas en trabajos mal remunerados, de baja calificación, donde una pérdida imprevista de ingreso tiene consecuencias devastadoras”.

Destacando la velocidad de la pandemia, la OIT señaló que desde su evaluación preliminar del 18 de marzo las infecciones mundiales por COVID-19 se habían multiplicado por seis y que habían perdido la vida 47.600 personas más.

Dijo que quienes seguían trabajando, especialmente los trabajadores de la salud, corrían un mayor riesgo junto con los trabajadores del transporte y de los sectores de los servicios públicos esenciales.

“En todo el mundo hay 136 millones de trabajadores en actividades de atención de la salud humana y de asistencia social, entre otros, el personal de enfermería; los médicos y demás trabajadores de salud; los trabajadores de centros de atención en residencias, y los trabajadores sociales, así como los trabajadores de apoyo, como el personal de lavandería y limpieza, que corren un grave riesgo de contraer la infección por el COVID-19 en el lugar de trabajo”.

Si bien la OIT no se refirió a ello, esos riesgos se han elevado a niveles innecesariamente altos debido a los recortes salvajes que se han producido durante decenios en los servicios médicos y hospitalarios, que han dejado al personal sin el equipo de protección necesario. Los recursos de la sociedad han sido desviados a las clases altas de la sociedad a través de los mecanismos de financiarización que han impulsado el mercado de valores.

Hay alrededor de 2.000 millones de personas que trabajan de manera informal, principalmente en las economías menos desarrolladas, y decenas de millones de ellas se ven ahora directamente afectadas por la pandemia. Los trabajadores informales, según el informe, carecen de protección básica, están en desventaja en lo que se refiere a la atención médica pero también “trabajan en sectores de la economía muy expuestos a la infección por el virus, y otros se ven afectados directamente por las medidas de confinamiento”.

La OIT es claramente de la opinión de que no va a haber algún tipo de “snapback” o recuperación en forma de V cuando pasen los efectos inmediatos de la pandemia.

Caracterizando el panorama como “una incertidumbre extraordinariamente elevada”, dice que los rápidos y trascendentales acontecimientos que ya han tenido lugar “nos sitúan en terreno desconocido al tener que evaluar tan amplias repercusiones en el mercado laboral y la economía, y prever la duración y la gravedad de la crisis”.

Las organizaciones e instituciones económicas de todo el mundo ofrecen pronósticos, pero ninguna de ellas tiene un indicador preciso de la profundidad de la caída o de su duración.

Hablando antes de la reunión de primavera de la próxima semana, la directora general del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, dijo: “anticipamos las peores secuelas económicas desde la Gran Depresión”.

El FMI publica su pronóstico económico el próximo martes, el cual, según Georgieva, mostrará la rapidez con la que el coronavirus ha convertido el año en un año de profunda recesión. No había duda de que 2020 sería un año “excepcionalmente difícil”.

La jefa del FMI advirtió que los países de bajos ingresos de África, América Latina y Asia corren un alto riesgo.

“Dado que sus sistemas sanitarios son más débiles para empezar, muchos se enfrentan al terrible desafío de luchar contra el virus en ciudades densamente pobladas y barriadas asoladas por la pobreza,” dijo.

Los problemas a los que se enfrentan estos países se están intensificando debido a las operaciones del sistema financiero mundial. Justo en el momento en que se necesitan recursos adicionales, se está retirando dinero a un ritmo sin precedentes, ejerciendo presión sobre las monedas y los presupuestos gubernamentales.

En los dos meses, según Georgieva, las salidas de capital de las economías emergentes han totalizado más de 100.000 millones de dólares. Esta cifra es más del triple de las salidas de capital que había al inicio de la crisis financiera mundial. El FMI ha recibido llamadas de ayuda de emergencia de más de 90 países hasta ahora.

Uno de los principales organismos de previsión económica de Alemania advirtió que la economía se contraería en un 10 por ciento en el segundo trimestre, el doble del tamaño de la mayor caída trimestral durante la crisis financiera mundial.

El Banco de Francia ha advertido que los cierres destinados a tratar de contener la propagación del virus están recortando 1,5 puntos porcentuales de la tasa de crecimiento francés por cada dos semanas que continúan.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dijo que un índice diseñado para identificar los puntos de inflexión del ciclo económico mostró su mayor caída registrada en marzo. Pero lo peor puede estar por venir. La OCDE dijo que su último índice sólo reflejaba la situación actual, no la duración o la gravedad de la contracción.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 10 de abril de 2020)