Partidos de la gran patronal presiden catástrofe social en los Estados Unidos del siglo veintiuno

5 agosto 2019

El segundo debate del Partido Demócrata celebrado el miércoles y jueves en Detroit involucró a los cuatro que encabezan las encuestas —el exvicepresidente Joe Biden y los senadores Kamala Harris, Elizabeth Warren y Bernie Sanders— y 16 otros que presentaron su mezcla tradicional de demagogia y mentiras.

El contenido del debate podría dividirse en tres categorías: (1) promesas que ninguno cumplirá, (2) ataques mutuos por políticas derechistas y (3) la promoción de políticas derechistas retratándolas de progresistas.

Por fuera quedó cualquier discusión seria de la catástrofe social sin precedentes en la que se encuentra sumido el Estados Unidos del siglo veintiuno, de la cual ambos partidos son responsables: la caída en los niveles de vida de la clase obrera, el deslizamiento en los índices de salud, los ataques contra los inmigrantes, los asesinatos policiales, la encarcelación masiva, las guerras interminables por todo el mundo.

Estas omisiones ocurren por naturaleza: la intención de los demócratas no es mayor a la de los republicanos respecto a atender las problemáticas sociales urgentes que enfrenta la clase obrera. Solo cabe plantear, ¿cuán horrenda es la realidad que buscan encubrir y empeorar para los trabajadores y sus familias?

Desigualdad social

La riqueza de la élite gobernante está aumentando a nuevas alturas. El propietario de Amazon, Jeff Bezos tiene el mayor patrimonio neto del mundo: $131,4 mil millones. El ingreso anual promedio entre los hogares del 1 por ciento más rico del país es de $1,8 millones, mientras que el promedio para la quinta parte más pobre de hogares es de apenas $21.000. La fortuna promedio de los 10 individuos más ricos es 222.530 veces mayor al ingreso anual de un trabajador que gana el “sueldo digno” de $15 por hora, a 40 horas por semana.

Hay aproximadamente 40 millones de personas que viven en la pobreza, basado en la línea oficial absurdamente baja de $25.000 por año para una familia de cuatro. Esto incluye 15 millones de niños. Mientras tienen dificultades para pagar por vivienda, transporte, comida y otras necesidades, el 40 por ciento de estadounidenses dicen que les sería difícil hallar $400 para un gasto inesperado, como un gasto médico.

Las familias obreras están sumergidas en deudas, incluyendo pagos por las tarjetas de crédito. Las deudas estudiantiles alcanzaron la cifra astronómica de $1,5 billones el año pasado, mientras que la deuda por la compra de autos aumentó casi 40 por ciento en la última década, ajustado a la inflación, alcanzando $1,3 billones. La deuda de hogares aumentó casi $9 billones entre 1989 y el 2018, con el 74 por ciento en manos del 90 por ciento inferior por patrimonio.

Disminución de la esperanza de vida y el aumento en las “muertes por desesperación”

La esperanza de vida, un indicador clave del bienestar de la sociedad ha caído en cada uno de los últimos tres años. “Las muertes por desesperación” —muertes prematuras por suicidio, abuso del alcohol, sobredosis— continúan aumentando en casi todos los estados. Según los Centros de Prevención y Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), hubo en 2017 más de 70.000 muertes por sobredosis de drogas, involucrando opiáceos en 47.000 de estos casos.

El alto costo y/o la falta de seguros médicos están contribuyendo al deterioro de la salud de los estadounidenses, a medida que la salud es subordinada a las ganancias de la industria. Para fines de 2018, 30 millones de adultos siguen sin seguro médico; 44 por ciento de los adultos tiene un seguro, pero son considerados “subasegurados” por el alto nivel de costos de bolsillo.

El deterioro en las condiciones laborales

Los salarios han permanecido básicamente estancados durante las últimas dos décadas. El último año ha percibido un aumento en el salario promedio por hora de solo 3,2 por ciento, el cual se traduce a solo 1 por ciento con la inflación. En julio, las horas laborales promedio por semana se deslizaron a 34,3 por ciento, a medida que más trabajadores se ven forzados a aceptar empleos de tiempo parcial.

Los cierres de plantas están golpeando la industria automotriz, mientras se acerca la expiración de los contratos de General Motors, Ford y Fiat-Chrysler. Mientras ocurría el debate en Detroit, GM cerró su planta de transmisiones tras 78 años de operación en Warren, Michigan. La fábrica es una de las cinco en América del Norte que la empresa planea cerrar para principios de 2020, a un costo total de 14.000 puestos de producción y oficina.

En 2017, un total de 5.147 trabajadores perdieron sus vidas en el matadero industrial de EUA. A diario, mueren trabajadores en las fábricas, plantas acereras, en transporte, construcción, ventas minoristas y otras industrias de servicios y una amplia gama de ocupaciones.

Las sobredosis no intencionales debido al uso del alcohol y otras drogas no médicas en los lugares de trabajo aumentaron de 210 en 2016 a 272 en 2017, el quinto año consecutivo en que esta cifra aumenta por lo menos 25 por ciento. Los trabajadores acarrean con ellos sus problemas personales, particularmente financieros, al trabajo en la forma de abuso de drogas y alcohol, lo que conlleva resultados mortales

Violencia “hecha en EUA”

Hubo 39.773 muertes por medio de armas de fuego en 2017, un aumento de más de mil en un año. El total es un récord en la base de datos de los CDC, que se extiende 50 años. Casi dos terceras partes de estas muertes fueron suicidios y 37 por ciento fueron homicidios.

Según el Washington Post, 519 personas han sido asesinadas por la policía en lo que va del 2019, mientras que hubo 992 muertes a manos de la policía en 2018.

El sistema carcelario estadounidense mantiene a 2,3 millones de personas detenidas, el mayor número y porcentaje de la población en la historia mundial. El gulag estadounidense tiene 1.719 prisiones estatales, 109 prisiones federales, 1.772 correccionales juveniles, 3.163 cárceles locales y 80 cárceles de territorios indígenas, así como prisiones militares, instalaciones de detención para inmigrantes, centros de compromiso civil, hospitales psiquiátricos estatales y prisiones en territorios estadounidenses.

Aproximadamente una de cada 143 personas en EUA se encuentra encarcelada. Dos mil quinientas personas languidecen en pabellones de los condenados a muerte. A pesar de la creciente oposición popular a la pena capital, todavía se practica. Desde 1973, 1.500 personas han muerto por condena; 25 fueron ejecutadas en 2018, en cinco estados.

La guerra contra los inmigrantes

En un día dado, hay 40.000 inmigrantes encarcelados en EUA. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) reconoce que la mitad de aquellos detenidos no presenta ninguna amenaza criminal y que otro 35 por ciento está detenido por faltas de tránsito y otras infracciones nominales. Las mayores quejas de los inmigrantes en custodia involucran la mala atención médica y la falta de ella, la mala comida y las detenciones prolongadas.

Desde 2018, el Gobierno de Trump ha realizado 2.300 separaciones de padres e hijos. Los niños y familias han sido puestos en jaulas, detenidos bajo puentes, en carpas y expuestos al calor. Los niños y adultos han sido obligados a dormir sobre el piso y se les ha negado el acceso a una higiene y duchas adecuadas.

Desde el año pasado, tres niños guatemaltecos han muerto bajo la custodia de EUA por influenza y otras complicaciones. Debido a la falta de cualquier cuidado médico sistemático, se ha descubierto que los inmigrantes están sufriendo tuberculosis, neumonía, sarna, piojos, paperas y otras enfermedades contagiosas prevenibles.

Más temprano este año, el Gobierno de Trump amenazó con realizar una operación para detener a 2.000 familias de inmigrantes. A pesar de que no se ha materializado en tales números, el objetivo era aterrorizar a la población. La amenaza ha generado oposición entre capas amplias de la población. Hubo manifestaciones en ciudades por todo el país e internacionalmente. El mes pasado, un barrio en Nashville se movilizó para proteger a un hombre y su hijo amenazados por ICE con deportarlos y lograron prevenir que ocurriera.

Un Gobierno de guerra, violencia y austeridad

Los índices de la crisis social detallados no solo condenan al Gobierno de Trump, sino también al Partido Demócrata. Tras el debate demócrata de esta semana, hubo una reacción negativa de la prensa alineada con los demócratas y entre simpatizantes de Obama por los ataques hechos contra su Gobierno durante el debate

Su preocupación es que las críticas hipócritas contra Obama digan más de lo que querían decir. La realidad básica es que las políticas del Gobierno de Trump estuvieron preparadas por su predecesor y que los demócratas están funcionando actualmente como los facilitadores de Trump.

El Senado estadounidense, con un apoyo abrumador de los demócratas, acaba de aprobar un presupuesto para el año fiscal que comienza el 1 de octubre, incluyendo el récord de $738 mil millones para las fuerzas armadas y $638 mil millones para todo lo demás, una brecha de más de $100 mil millones. La Cámara de Representantes aprobó el proyecto de ley más temprano, también con el apoyo de los demócratas.

Cualquier acción contra el estado deplorable de la sociedad estadounidense no vendrá de las maniobras de ninguno de los partidos patronales. Ambos apoyan la explotación de las masas obreras por parte de una diminuta minoría de millonarios hinchados.

La masiva crisis social en Estados Unidos, repetida de distintas formas internacionalmente, no puede enfrentarse por fuera de la transformación fundamental de las relaciones sociales y económicas. La riqueza inimaginable de la élite gobernante debe ser expropiada y los enormes bancos y corporaciones deben ser transformados en utilidades públicas. La interminable transferencia de recursos a la guerra y al saqueo debe ser redirigida hacia la atención de las necesidades sociales básicas.

La catástrofe social en EUA es producto del capitalismo. Debe ser derrocado con una revolución socialista.

(Perspectiva publicada originalmente en inglés el 3 de agosto de 2019)

Kate Randall