México despliega Guardia Nacional, detiene a inmigrantes en números récord

por Alex González
8 julio 2019

Tres semanas después de llegar a un acuerdo con los Estados Unidos para detener la imposición de aranceles, México ha intensificado considerablemente su persecución contra los inmigrantes centroamericanos. Informes recientes indican que mujeres y niños inmigrantes están detenidos en campos de concentración sobrepoblados que son igual de horrorosos que sus contrapartes estadounidenses. Al mismo tiempo, la oligarquía financiera mexicana ha redoblado la militarización del país para cumplir con las cuotas establecidas por los asesores fascistas de Trump.

En solo un mes, la policía y los militares mexicanos han puesto en marcha un sistema de redadas que han aumentado las deportaciones por un tercio. Unas 22.000 personas fueron deportadas en junio, la cifra mensual más alta desde principios de 2006. En los seis meses en que el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (popularmente conocido como “AMLO”) ha sido presidente, las deportaciones han aumentado un 245 por ciento. En total, 82.132 personas han sido deportadas desde que se inauguró la Administración "izquierdista".

El número de detenciones de inmigrantes también ha alcanzado nuevos máximos. Unos 29.000 inmigrantes fueron detenidos en junio, un 23 por ciento más que en mayo. Esto significa que las autoridades mexicanas capturaron alrededor de 1.000 inmigrantes al d í a. Los capitalistas mexicanos están ansiosos por mostrar una reducción en el número de migrantes para la fecha límite del 22 de julio establecida durante las previas negociaciones.

Las tragedias que viven las familias inmigrantes se pusieron horriblemente de manifiesto la semana pasada cuando los cuerpos de un padre y su pequeña hija fueron encontrados en la ciudad fronteriza de Matamoros, en la orilla del río frente a Brownsville, Texas. El mismo día, los cadáveres de una mujer joven, un niño y dos bebés fueron encontrados muertos en el desierto de Texas.

Para los inmigrantes detenidos durante su viaje al norte, las condiciones son igual de peligrosas y horribles. Dado que las instalaciones formales para retener a los inmigrantes se han quedado rápidamente sin espacio, las autoridades mexicanas están utilizando campos al aire libre, estadios deportivos y otros campamentos improvisados para albergar a miles de personas. El jefe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México (CNDH) informó que los centros de inmigración se encuentran hasta cinco veces por encima de su capacidad.

En la ciudad de Comitán, el cónsul de Guatemala en el estado sureño de Chiapas describió los centros de detención como "una indignidad absoluta" y "lo peor que he visto". Informó haber visto a 360 inmigrantes en un edificio con capacidad para 90 personas. “Los ciudadanos de mi país no están recibiendo atención médic", dijo. "Hay niños enfermos".

En Tapachula, también en Chiapas, una madre haitiana desesperada le rogó a un equipo de cámaras que ayudaran a su hijo. "Ayúdame por favor. Ayúdame con mi hijo”, gritó a través de la cerca. “Por favor, algo de comida. Mi hijo se está muriendo. Todos los días no tenemos agua que beber. ¡Ayúdame!”. Su desgarrador grito de ayuda ha sido visto por millones de personas en las redes sociales.

Pero incluso cuando las instalaciones de detención de México se han desbordado con mujeres y niños desesperados, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador ató las botas de 70.000 soldados adicionales de la Guardia Nacional para que sean los que reciban a los trabajadores y campesinos empobrecidos con violencia militar.

La Guardia Nacional de México fue inaugurada oficialmente el domingo pasado con una ceremonia para 10.000 soldados en el Campo Marte de la Ciudad de México. En la ceremonia asistida por los principales militares y miembros del gabinete, el general Luis Rodríguez, quien encabeza la Guardia Nacional, llamó al cuerpo "el más grande jamás creado en territorio mexicano". En sus comentarios a las tropas, AMLO declaró su "fe en que no defraudaran al pueblo mexicano".

La creación de la Guardia Nacional marca un paso significativo en la militarización de México. Fue creada después de 13 años desde el lanzamiento de la desastrosa "guerra contra el narcotráfico", que ha cobrado las vidas de 250.000 personas y la desaparición de 40.000 más. Por ello es especialmente significativo que la Guardia Nacional fuera propuesta y aprobada por AMLO y su partido, Morena, que cuenta con mayorías en ambas cámaras del Congreso y votó virtualmente con unanimidad a favor del nuevo cuerpo militar.

La ceremonia de juramento de la Guardia Nacional fue una clara expresión de la traición, casi exactamente un año después de su elección, de los millones que votaron por AMLO bajo la promesa de que retiraría a los militares de las calles. En cambio, el "izquierdista" AMLO ha movilizado una fuerza que, sin duda, llevará a cabo aún más crímenes, asesinatos extrajudiciales y abusos contra los derechos humanos.

Las imágenes de 21.000 soldados listos para la guerra que ya patrullan las fronteras sur y norte son solo el comienzo. Para el resto de 2019, se desplegarán unas 82.000 tropas de la Guardia Nacional. Para 2020, esta cifra será de alrededor de 97.000 y llegará a 111.500 en 2021.

En estas condiciones, los individuos y las organizaciones —incluida la publicación pseudoizquierdista Jacobin Magazine que han tratado de minimizar el peligro de la militarización u ocultar el carácter de clase del ejército desempeñan un papel traicionero. La Guardia Nacional no es "el pueblo en uniforme", como afirma AMLO, sino instrumentos directos de la clase dominante que son movilizados para servir los intereses de los ricos. Como declaró el gran revolucionario León Trotsky, "el trabajador que se convierte en policía al servicio del Estado capitalista es un policía burgués, no un trabajador".

El despliegue masivo de tropas no es una anomalía temporal. La clase dominante, históricamente obsoleta y aferrada a sus privilegios, usará a los militares para reprimir no solo a los inmigrantes, sino a los trabajadores nativos y los jóvenes que se están radicalizando rápidamente debido a décadas de salarios estancados, inseguridad laboral y condiciones de trabajo explotadoras. El despliegue de la Guardia Nacional, junto con los ataques a los derechos democráticos de los inmigrantes, tiene como objetivo prepararse para las inevitables explosiones sociales.

Una sección de inmigrantes desesperados ya se ha visto empujada a un punto de quiebre. Por tercera vez en un mes, al menos 100 inmigrantes intentaron escapar de su centro de detención en Tapachula, pero fueron detenidos por la Guardia Nacional. El sábado, un grupo de 127 inmigrantes haitianos se amotinaron a bordo de un avión para tratar de detener su deportación. El lunes pasado, las autoridades estadounidenses cerraron un cruce de la frontera internacional en El Paso, Texas, en respuesta a un grupo de inmigrantes centroamericanos y cubanos que gritaban: "¡Cruzaremos!".

A esto debe agregarse el resurgimiento de la lucha de clases que ha estallado poderosamente en 2019, pero que aún se encuentra en sus primeras etapas. La misma ciudad fronteriza de Matamoros que vio el trágico ahogamiento de un joven padre e hija también fue testigo de una ola de huelgas salvajes de al menos 70.000 trabajadores que mostraron el camino a seguir en la lucha contra el autoritarismo y la reacción.

El despliegue masivo de tropas no es una señal de fuerza de la clase dominante, sino más bien de su debilidad. Como creadores de toda la riqueza en la sociedad, es la clase obrera internacional la que tiene el poder de lograr un cambio revolucionario para liberar a la humanidad de la pobreza, la opresión y la guerra.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 4 de julio de 2019)