Trump da la bienvenida al primer ministro húngaro de extrema derecha, Orbán, a la Casa Blanca

por Clara Weiss
15 mayo 2019

El lunes por la tarde, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, fue recibido por el presidente estadounidense Donald Trump en la Casa Blanca. Fue la primera vez en 20 años, desde que Bill Clinton recibió a Orbán en 1998, que el líder del gobierno húngaro de extrema derecha se ha reunido con un presidente de Estados Unidos en Washington.

En una breve sesión con reporteros después de la discusión con Orbán, Trump elogió a este último diciendo que el líder húngaro había "hecho un trabajo tremendo en varias maneras" y que era un "hombre duro" que había hecho "lo correcto... sobre la inmigración".

Trump continuó, afirmando que Europa tenía "tremendos problemas" porque otros gobiernos habían manejado la inmigración de manera diferente "que el primer ministro".

Orbán agregó: "Estamos orgullosos de estar junto con los Estados Unidos en la migración ilegal, en el terrorismo" y en ayudar a "las comunidades cristianas de todo el mundo". Tanto Trump como Orbán destacaron que el objetivo principal de su reunión era "fortalecer nuestra alianza estratégica".

La visita, a raíz de una invitación de la Casa Blanca, se realizó apenas 11 días antes de las elecciones europeas en las que se espera que los partidos de extrema derecha como el partido de Orbán Fidesz logren avances significativos. Más que cualquier otro jefe de gobierno en Europa, Orbán está asociado con el aumento de los movimientos autoritarios de extrema derecha en Europa durante la última década.

Bajo su segundo mandato como primer ministro desde 2010, el gobierno húngaro ha tomado medidas enérgicas contra la libertad de prensa y la libertad de expresión, ha ampliado significativamente los poderes del primer ministro y el presidente y ha emprendido grandes esfuerzos para falsificar la historia.

La glorificación del régimen fascista de Horthy, que estaba en alianza con la Alemania nazi de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, se ha convertido en política oficial del Estado. La "Casa del Terror" patrocinada por el gobierno en Budapest minimiza deliberadamente el genocidio nazi de 6 millones de judíos europeos, incluyendo alrededor de medio millón de judíos húngaros, en la Segunda Guerra Mundial, afirmando que la "ocupación comunista" fue de hecho peor que los crímenes de los nazis y los del régimen de Horthy e insinuando que el movimiento comunista fue dirigido sobre todo por los judíos.

Desde 2015, el gobierno de Orbán ha encabezado la retórica de extrema derecha y los ataques a los refugiados por parte de los gobiernos y partidos en toda Europa. Orbán ha apoyado públicamente la teoría de conspiración antisemita de "El gran reemplazo", ampliamente promovida en los círculos fascistas y de extrema derecha europeas e internacionales, que afirman que la población cristiana blanca de Europa está siendo reemplazada por musulmanes procedentes de países árabes y de África.

Esta teoría es considerada una de las principales influencias ideológicas de Brenton Tarrant, el autor fascista del reciente ataque terrorista en Nueva Zelanda, quien llamó su manifiesto "El gran reemplazo". En un discurso el año pasado, Orbán dijo: "Debemos afirmar que no queremos ser diversos. No queremos que nuestro propio color, tradiciones y cultura nacional se mezclen con los de otros".

La reunión de Trump con Orbán fue una señal deliberada de que su Administración respalda y promueve activamente la extrema derecha europea en las próximas elecciones y en el próximo período de manera más general. En los propios Estados Unidos, la Administración Trump ha fomentado sistemáticamente las fuerzas fascistas, buscando construir un movimiento extraparlamentaria que pueda movilizarse contra la clase trabajadora.

La visita también indica que Steve Bannon, el único jefe de la campaña de Trump en 2016 y más tarde un importante asistente de la Casa Blanca, sigue siendo una figura central en su consejo. Después de dejar la Casa Blanca en 2017, Bannon dirigió gran parte de su atención a la construcción de lo que llama "El Movimiento", un intento de alianza a los diferentes partidos y fuerzas de extrema derecha en Europa.

Orbán ha apoyado explícitamente la iniciativa de Bannon. En el otoño de 2018, Bannon anunció que él sería el asesor de Orbán en las elecciones europeas, y que ambos ya trabajaban con el mismo encuestador, John McLaughlin. Bannon argumentó que las elecciones europeas se desarrollarían en torno a un enfrentamiento entre miembros pro-UE como Alemania y países como Hungría con gobiernos nacionalistas, escépticos y extremistas de la UE.

Además de Bannon, otro ex asesor de Trump, Sebastian Gorka, también mantiene estrechos vínculos con la extrema derecha húngara. A principios de 2018, Trump nombró a su amigo David Cornstein como embajador de Estados Unidos en Hungría, quien desde entonces ha defendido abiertamente al gobierno de Orbán. Además, el sitio web de noticias Politico informó que varias organizaciones financiadas por el gobierno húngaro en Washington están trabajando con círculos alrededor de la Administración de Trump.

El cambio de la Administración de Trump hacia una alianza estratégica mucho más cercana con el gobierno húngaro de extrema derecha está relacionado con su avance hacia una guerra con Irán, que pone a los Estados Unidos en desacuerdo con las principales potencias imperialistas en Europa como Alemania y los preparativos para Guerra con China. (Ver también: Conflicto con Irán exacerba tensiones transatlánticas).

Cuando se le hizo una pregunta moderada sobre el "retroceso democrático" de Hungría, Trump intervino mientras Orbán decía: "Son miembros de la OTAN y muy buenos miembros de la OTAN, y no creo que realmente podamos entrar demasiado en una discusión, a menos que se mencione".

La reunión del lunes se produjo después de una visita anterior del Secretario de Estado de los EE.UU Mike Pompeo a Budapest en febrero, donde cenó con Orbán justo antes de volar a Varsovia para una cumbre de guerra, dirigida contra Irán y celebrada con el apoyo de la extrema derecha polaca, del gobierno de la ley y la justicia (PiS) y el israelí Benjamin Netanyahu. En la primavera, los Estados Unidos y Hungría renovaron el Acuerdo de Cooperación de Defensa al margen de los eventos que conmemoraron el 70 aniversario de la fundación de la OTAN.

Durante su visita a Budapest, Pompeo enfatizó los peligros de la influencia china en la región y dijo: “Muy a menudo en el pasado reciente, Estados Unidos estuvo ausente de Europa Central. Eso es inaceptable. Nuestros rivales llenaron esos vacíos”. Hungría ha desarrollado amplios lazos económicos tanto con Rusia como con China en los últimos años.

Hungría es considerado un país clave en Europa para la realización de la iniciativa One Belt, One Road de China, que el imperialismo estadounidense considera un gran desafío para sus intereses geopolíticos y económicos. En abril, Orbán viajó a Beijing para asistir al Foro de Belt and Road donde se reunió con el primer ministro chino, Li Keqiang. Orbán destacó que Hungría estaba lista para resistir "toda presión ideológica externa" y continuar la cooperación con el proyecto chino. Los ministros de relaciones exteriores de los países también firmaron un plan de desarrollo de cinco puntos para promover las relaciones bilaterales.

La revista Foreign Policy destacó a principios de mayo que persuadir a Hungría para que se alejara de China era un objetivo central de la reunión de Trump con Orbán en la Casa Blanca.

Los esfuerzos de la administración de los Estados Unidos para desarrollar una alianza estratégica con el gobierno de Orbán es parte de su orientación hacia la construcción de una alianza del gobierno de extrema derecha en Europa oriental y central como contrapeso no solo a Rusia y China, sino también a Alemania. Esta alianza se basa en la tradición de la llamada estrategia "Intermarium" (o Entre mares) que buscaron los gobiernos de derecha en esa región en el período anterior a la Segunda Guerra Mundial.

En junio de 2017, Donald Trump respaldó explícitamente esta estrategia en una visita a Varsovia, donde no solo elogió las políticas de extrema derecha del gobierno de PiS, sino que también visitó la "Iniciativa de los Tres Mares" financiada por el gobierno, (en referencia a los Mares negros, bálticos y adriáticos). Según lo discutido por estrategas y expertos en política exterior del imperialismo estadounidense, esta alianza incluiría a Polonia, Rumania, los Estados Bálticos, Croacia y Eslovaquia, así como Ucrania y Hungría.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 14 de mayo de 2019)