El New York Times lamenta el estancamiento del golpe en Venezuela

por Bill Van Auken
8 abril 2019

Hace ya más de dos meses y medio desde que Juan Guaidó una figura de derecha apenas conocida en el partido Voluntad Popular financiado por los Estados Unidos se proclamó a sí mismo el “presidente interino” de Venezuela y fue reconocido inmediatamente por Washington como el Jefe “legítimo” del gobierno del país.

Un mes después, Washington, trabajando con el gobierno de derecha de Colombia y la oposición venezolana de derecha apoyada por Estados Unidos, intentó organizar una cínica provocación, enviando camiones, supuestamente cargados con ayuda suministrada por Estados Unidos, en un intento para hacer colapsar la frontera entre Venezuela y Colombia. Guaidó y sus partidarios habían declarado que la maniobra era el fin del gobierno del presidente Nicolás Maduro, prediciendo que las fuerzas de seguridad venezolanas se desintegrarían ante un puñado de raciones ofrecidas por la USAID.

Nada de eso sucedió, y en las semanas intermedias la capacidad de Guaidó y sus manejadores estadounidenses para organizar manifestaciones contra el régimen ha disminuido visiblemente, mientras que no ha habido ninguna grieta discernible en las fuerzas armadas del país.

El New York Times, que ha servido como portavoz de propaganda para la operación de cambio de régimen orquestada por Estados Unidos desde su inicio, publicó el jueves un perplejo editorial titulado “A medida que crece la crisis en Venezuela, las opciones se reducen”. El comité editorial del periódico ofreció un lamento por el fracaso de la CIA y sus activos venezolanos para derrocar rápidamente al gobierno venezolano.

“Pero a pesar de las amenazas de intervención, las llamadas a los militares a rebelarse, las sanciones económicas, las promesas de ayuda para los venezolanos que sufren desde hace mucho tiempo y las fallas prolongados de energía, el Sr. Maduro permanece desafiante atrincherado en el palacio presidencial, con sus generales corruptos a su lado y sus partidarios rusos y cubanos que lo respaldan”, afirma la editorial.

Continúa: “En efecto, lo que fue pensado como una operación rápida para sacar a un déspota desagradable se ha convertido en un punto muerto mientras Venezuela se desintegra aún más ...”

Apenas un día antes, el Times había publicado un video editorial de Joanna Hausmann, quien se anuncia a sí misma como comediante, titulado “Lo que mis compañeros liberales no entienden de Venezuela”. La pieza, con sus débiles intentos de humor, defendió el cambio de régimen y envileció cualquier oposición al papel del imperialismo estadounidense en el país, e insistió en que cualquiera que exigiera “manos fuera de Venezuela” tendría “sangre en sus manos”.

Lo que el Times pasó por alto decirle a sus lectores es que la Sta. Hausmann, la presentadora de este artículo de propaganda, es hija de Ricardo Hausmann, un economista neoliberal que fue ministro bajo la presidencia venezolana de Carlos Andrés Pérez, que supervisó la implementación de las medidas de austeridad del FMI las cuales desencadenaron el Caracazo el levantamiento masivo de trabajadores y pobres venezolanos en el que hasta 3.000 personas fueron masacradas por las fuerzas de seguridad. Este es el tipo de “democracia” que Washington busca restaurar en Caracas.

Hausmann es ahora una figura prominente en la operación de cambio de régimen de Estados Unidos, que se convirtió en el centro de una provocación que terminó echando por tierra una reunión del Banco Interamericano de Desarrollo programada el mes pasado en China, después que Pekín se negara a otorgarle una visa como representante del ungido “legítimo” presidente de Washington, Guaidó, quien no controla absolutamente nada en Venezuela.

El editorial del Times cita sin crítica las declaraciones del asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, invocando los decrépitos principios de la Doctrina Monroe, usada en innumerables ocasiones para justificar las invasiones estadounidenses, los golpes de estado y la instalación de dictaduras fascista-militares en América Latina para alejar la amenaza de una revolución. Igualmente cita las declaraciones de Trump que “todas las opciones están sobre la mesa”. Concluye que Trump se enfrenta a su propio “momento de línea roja”, comparándolo con el fracaso de Obama de lanzar una guerra de Estados Unidos a gran escala para derrocar al gobierno de Bashar al-Assad en Siria.

“La realidad es que el Sr. Trump no tiene otra opción real sino esperar”, concluye el Times .

El comité editorial del Times, encabezado por James Bennett (un hombre que tiene los lazos más estrechos con el estado de Estados Unidos, con un hermano que es un senador demócrata de derecha de Colorado y un padre que fue un funcionario del Departamento de Estado que dirigió la Agencia Internacional para el Desarrollo, un conducto frecuente para las operaciones de la CIA), sabe que esto es una mentira.

La CIA y el Pentágono están realizando incuestionablemente una amplia gama de operaciones destinadas a desestabilizar a Venezuela y provocar una fisura en el ejército del país que podría resultar en una guerra civil a gran escala.

El Times es un socio valioso en estas operaciones, con un largo historial de servicio al aparato militar-inteligencia de los Estados Unidos, desde su promoción de las “armas de destrucción masiva” en Irak hasta su apoyo a la intervención “humanitaria” que arrasó a Libia.

En Venezuela, el periódico se apresuró en 2002 a saludar un supuesto golpe “democrático” que instaló brevemente a Pedro Carmona, jefe de las Cámaras de Comercio de Venezuela, como “presidente interino”, mientras que Hugo Chávez, quien había sido elegido presidente con alrededor del 60 por ciento de la votación, fue secuestrado, enfrentándose a una ejecución sumaria.

“La democracia venezolana ya no está amenazada por un posible dictador”, declaró el Times, volviendo la realidad al revés, con el fin de promover el impulso del imperialismo estadounidense para imponer un régimen títere que garantizaría un acceso sin restricciones por parte de los conglomerados energéticos de Estados Unidos para la explotación de las reservas petroleras de Venezuela, las más grandes del planeta.

El Times terminó con el huevo en la cara, ya que esta “democracia” Made in USA resultó ser extremadamente corta después que las masas de los trabajadores venezolanos salieran a las calles para luchar contra el golpe de Estado respaldado por Estados Unidos.

Si el último intento de restaurar la “democracia” en nombre de Exxon Mobil, Chevron y Conoco Phillips ha fracasado, no es por el apoyo cubano o ruso a Maduro, como sugiere el Times, repitiendo teorías de conspiración similares que han sido desacreditadas dentro de los propios Estados Unidos.

Tanto como las masas de trabajadores venezolanos son hostiles al gobierno de Maduro que ha defendido los intereses capitalistas, ha desviado recursos sociales vitales para cumplir con los pagos de la deuda al capital financiero mundial y ha promovido el enriquecimiento de una camarilla gobernante corrupta de especuladores financieros, altos funcionarios del gobierno y comandantes militares reconocen en las fuerzas que respaldan a Guaidó, a los representantes del imperialismo estadounidense y sus enemigos de larga data de la oligarquía capitalista venezolana que solo promoverán más empobrecimiento y baños de sangre como el Caracazo de 1989.

Las mentiras del Times no pueden ocultar el hecho que la única salida progresiva de la crisis que afecta a Venezuela y la amenaza de la intervención imperialista y el estrangulamiento económico es a través de la movilización política independiente de la clase obrera venezolana en una lucha para derrocar al sistema capitalista, tomar el poder en sus propias manos y extender su lucha revolucionaria a lo largo de todas las Américas.

(Publicado originalmente en inglés el 5 de abril de 2019)