El presidente francés Macron homenajea a dictador fascista Philippe Pétain

12 noviembre 2018

El miércoles, mientras recorría los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial previo a la celebración el domingo del centenario del fin de la Primera Guerra Mundial en París, el presidente francés, Emmanuel Macron, rindió homenaje al dictador fascista de Francia, el mariscal Philippe Pétain.

Declaró que era “legítimo” elogiar a Pétain: “Fue un gran soldado, esa es la realidad. La vida política, como la naturaleza humana, es a veces más compleja de lo que uno quisiera creer”.

Después de que estas declaraciones provocaran una tormenta de revulsión popular, Macron regresó el jueves para defender al líder del régimen de Vichy que colaboró con los nazis, aplaudiendo su tiempo como general en la Primera Guerra Mundial. Declaró, “No ocultaré páginas de la historia. El mariscal Pétain fue también, durante la Primera Guerra Mundial, un gran soldado. Esa es la realidad de nuestro país”.

Las declaraciones de Macron son un intento deliberado de rehabilitar tanto la figura de Pétain, la principal figura del fascismo francés, como el régimen de Vichy, el más sangriento y reaccionario en la historia del país.

Como titular del régimen colaboracionista de Vichy, Pétain se vio implicado en todos los crímenes del fascismo europeo. Ordenó la deportación masiva que envió a 75.000 judíos de Francia a campos de muerte. Presidió un régimen que reclutó a hombres franceses a los ejércitos del Eje que lucharon en la guerra nazi de aniquilación contra la Unión Soviética y a la Milicia Francesa, la cual aplastó toda resistencia armada a la ocupación nazi.

El régimen de Vichy también reprimió violentamente a la izquierda, prohibió los partidos comunistas, disolvió los sindicatos y proclamó la lucha de clases como ilegal.

Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno Provisional de la República Francesa enjuició a Pétain bajo cargos de traición y colusión con el enemigo. El 15 de agosto de 1945, Pétain recibió la pena capital, siendo cambiada luego a una cadena perpetua, fue expulsado del ejército y perdió su rango y honores.

Desde entonces, las muestras de honor a Pétain se han limitado a los neofascistas. El homenaje de Macron a las acciones de Pétain durante la Primera Guerra Mundial hace eco de los intentos de los neofascistas para revocar el fallo del 15 de agosto de 1945.

Los elogios del mandatario son una apelación desvergonzada a la ultraderecha. En la clase obrera, Macron es odiado como el “presidente de los ricos”. Es abucheado cada vez que está frente a una audiencia de clase trabajadora. Cuando se detuvo en la fábrica de Renault en Maubeuge como parte de su tour de la Primera Guerra Mundial el jueves, lo recibieron con silbidos y abucheos, mientras que un oficial sindical le informó que “no es bienvenido aquí”.

En respuesta, Macron está buscando cultivar a los neofascistas como una base de apoyo popular para sus políticas reaccionarias de militarismo y austeridad social. Con respecto a eso, Macron está reproduciendo la política de su aliado alemán, el Gobierno de la Gran Coalición entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD, siglas en alemán).

En cara a la abrumadora impopularidad de la decisión de Berlín en 2014 de convertirse en una “gran potencia” militar por primera vez desde la derrota de Hitler, la Gran Coalición ha cultivado deliberadamente a la ultraderecha. Lo que comenzó como una campaña de propaganda para minimizar los crímenes de Hitler, encabezada por figuras en torno al profesor de extrema derecha, Jörg Baberowski, se ha convertido en una campaña de la élite política alemana en su conjunto para promover a la ultraderecha.

A pesar de las protestas de cientos de miles contra el neofascismo, el partido Alternativa para Alemania (AfD, sigla en alemán), disfruta un apoyo cada vez más amplio en el ejército y el aparato de inteligencia interna, cuyo exdirector, Hans-Georg Maassen trabajó estrechamente con la AfD en la publicación de un reporte que califica toda oposición al capitalismo como “extremismo de izquierda”. Al mismo tiempo, la clase trabajadora ha enfrentado una avalancha de propaganda estatal fascistizante, incluida la declaración del ministro del Interior, Horst Seehofer, que le habría gustado participar en las turbas neonazis en Chemnitz.

Tales pronunciamientos de los aliados alemanes de Macron dejan sumamente claro cuál es el carácter del intento del presidente francés de rehabilitar a Pétain. Glorificar las habilidades de Pétain en el baño de sangre que fue la Primera Guerra Mundial no es simplemente una referencia neutral a la memoria histórica, sino una provocación política que busca fortalecer a la extrema derecha con el objetivo de imponer sus políticas desacreditadas de austeridad y guerra por encima del aumento de la oposición popular.

Varios jefes de Estado se reunirán el domingo para marcar el centenario de la Primera Guerra Mundial en París, en medio de la crisis más profunda del capitalismo y de las relaciones entre Estados Unidos y Europa desde la Gran Depresión en los años treinta y la Segunda Guerra Mundial. Mientras Trump se deshace del tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF, sigla en inglés) como preparativo para una guerra nuclear contra Rusia y China, Macron ha llamado a formar un ejército europeo para enfrentar tanto a Rusia y China como a Estados Unidos.

Los pasos de las potencias imperialistas europeas hacia una coalición en busca de la hegemonía global requerirán una reestructuración drástica de las relaciones de clase en repudio de las concesiones sociales y democráticas hechas hacia la clase trabajadora después de la caída del fascismo. Los oficiales del Gobierno de Macron pusieron esto de manifiesto en la conferencia de seguridad de Múnich en Francia, indicando que gastarán 300 mil millones de euros en el ejército para el 2023. Tomando en cuenta las decenas de miles de millones de euros en recortes de impuestos para los superricos que ha decretado Macron, tales gastos son solo posibles con base en una austeridad brutal contra los trabajadores.

A fin de promover el militarismo y eviscerar los derechos sociales establecidos en la lucha contra el fascismo, la burguesía francesa busca legitimar la dictadura de Vichy. En 1943, las fuerzas estalinistas, socialdemócratas y burguesas del Consejo Nacional de Resistencia (CNR) prometieron “la evicción de las enormes feudalidades económicas y financieras de cualquier dominio sobre la economía”.

Como lo explicó el movimiento trotskista, estas fuerzas estrangularon la revolución, lo que tuvo consecuencias devastadoras para la clase obrera de gran alcance: bloqueando la toma del poder por parte de los trabajadores, preservando el capitalismo y protegiendo a las clases gobernantes fascistas. Sin embargo, después de las insurrecciones armadas por toda Europa en 1943-4 y las olas masivas de huelgas en 1946-7, la élite gobernante francesa se vio obligada a hacer concesiones vastas a los trabajadores. Las firmas férreas y energéticas fueron nacionalizadas y se instituyeron las pensiones estatales y los servicios de salud y la educación públicos y gratuitos, tanto en Francia como en gran parte de Europa Occidental.

Décadas después, Macron busca destruir lo que queda de estas conquistas para alimentar la máquina de guerra. Esta primavera, privatizó la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses por decreto, a pesar de las acciones de huelga y la oposición del 95 por ciento de los trabajadores ferroviarios. Ahora, aun cuando se desploma su tasa de probación y se desintegra su gabinete ministerial, está procediendo a recortar las pensiones, el seguro médico y los seguros por desempleo, mientras refuerza los poderes policiales del Estado.

El elogio de Macron a Pétain subraya el carácter fascistizante de esta política. Todas las organizaciones y los partidos de la clase media que promovieron a Macron en las elecciones de 2017 como un “mal menor” respecto a la candidata neofascista, Marine Le Pen —además de que siguen negociando con Macron sus recortes sociales por medio de la burocracia sindical— han quedado expuestos como reaccionarios y en bancarrota.

Los esfuerzos de Macron de rehabilitar al dictador fascista Pétain es una confirmación inapelable de la advertencia hecha por el Comité Internacional de la Cuarta Internacional de que las élites gobernantes a nivel global, inclinadas a la guerra y la austeridad, están promoviendo activamente el resurgimiento del fascismo. También demuestra inequívocamente que solo un programa político socialista que busque derrocar el capitalismo, la fuente de las guerras y la dictadura, le ofrece a la humanidad la forma de evitar el regreso a la barbarie de los años treinta.

(Publicado originalmente en inglés el 10 de noviembre de 2018)

Alex Lantier