Lo que hemos dicho:

El World Socialist Web Site y los obreros de Maruti Suzuki

por Usman Khan
14 junio 2017

Hace tres meses, un juez indio condenó a cadena perpetua a trece trabajadores de Maruti Suzuki India Limited (MSIL) por el “crimen” de dirigir una lucha, en su planta ensambladora de Manesar, para alumbrar las condiciones de extrema explotación, que existen en todas las fábricas de la India y en sus Zonas Económicas Especiales (ZEEs).

Nada dicen, del futuro de estos obreros aprisionados, los medios de difusión bajo el control de las grandes empresas y de los principales sindicatos indios y mundiales. En cambio, el World Socialist Web Site ha brindado a nuestros lectores mundiales un detallado análisis, una larga denuncia, de cómo de cómo son perseguidos y del montaje contra ellos por parte del estado y de los grupos de poder indios. Es parte de una campaña internacional de parte del WSWS y del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) por la libertad inmediata de estos obreros heroicos.

Desde hace años el WSWS viene publicando reportajes de la lucha de los trabajadores de Maruti Suzuki; explicando su significado internacional y presentando una perspectiva de lucha política contra la persecución del estado contra ellos.

Ya a principios de 1999, el WSWS informaba de la lucha de 18 meses de ciento cincuenta trabajadores de la fábrica de Suzuki Motors en Karachi, Pakistán. Esos obreros, que pedían el apoyo del WSWS, exigían el regreso de sus empleos y el reconocimiento de su sindicato independiente, el Pak-Suzuki Motor Company Star Workers Union. Ese reportaje insistía en la lucha común de los trabajadores automotrices de Pakistán e India, en tiempos en que las clases de poder de ambos países utilizaban las diferencias religiosas para sembrar divisiones entre ellos.

El 4 de junio 2011, el WSWS informó sobre una ocupación de trece días de la fábrica ensambladora de Manesar, exigiendo mejores salarios y condiciones de empleo, el fin del infame sistema de contratos laborales, y el reconocimiento del sindicato Maruti Suzuki Employees Union (MSEU), sustituyendo el sindicato títere impuesto por la empresa y el gobierno.

En el momento en que cien mil trabajadores del cordón industrial Manesar Gurgaon estaban por iniciar una huelga solidaria de dos horas, la confederación sindical afiliada al Partido Comunista de India (PCI), el All-India Trade Unions Congress, presionó al recién formado MSEU a dar fin a la huelga. No se cumplieron ninguna de las exigencias de los trabajadores; y la empresa echó a dos docenas de trabajadores militantes.

A eso le siguió el lock out por parte de la compañía, exigiendo que los obreros firmasen una “promesa de buena conducta”, asegurando someterse a todo lo que la empresa ordenase, sin interrumpir la producción. En septiembre 2011, el WSWS publica un informe sobre ese lock out, escrito por un partidario de Nueva Delhi.

El lock out se suspende cuando el sindicato pelele de la compañía acepta firmar la promesa a cambio del retorno de mil obreros bajo contrato que habían sido despedidos por la empresa. Como era de esperar, la empresa traiciona el acuerdo y los obreros inician otra huelga y ocupación de fábrica.

El WSWS publicó una declaración el 20 de octubre 2011, intitulada “Maruti Suzuki workers’ struggle must spearhead working-class political offensive” (La lucha de los trabajadores de Maruti Suzuki debe hacer nacer una ofensiva de la clase obrera). Esa declaración presentó un programa político para los obreros en lucha, incluyendo a los doce mil trabajadores del cordón industrial de Manesar Gurgaon que se solidarizaban en huelgas con los trabajadores de la MSIL.

La declaración también pronostica el papel de las federaciones sindicales lideradas por el estalinismo —el All India Trade Union Congress (AITUC) y el Centre for Indian Trade Unions (CITU)— que creaban ilusiones sobre la posibilidad de presionar al gobierno del estado de Haryana (gobernado por el Partido Congreso Nacional Indio) a intervenir a favor de los trabajadores.

Dijimos: “El propósito de las confederaciones sindicales, incluyendo el AITUC y el CITU, es convencer a la gerencia de Maruti Suzuki y al gobierno de Haryana de la posibilidad de ser todos ‘socios’ por la ‘paz laboral’ —léase vigilantes del sistema de salarios de hambre de la empresa. Por esa razón, en cada vuelta aíslan, contienen y suprimen el movimiento de huelga”.

La declaración indicaba que en Bengal Occidental y de Kerala, donde frentes de izquierda dirigidos por el Partido Comunista de India (Marxista) controlaban los gobiernos de esos estados, el CPM favorecía las misma tácticas a favor de los inversionistas que el Partido Congreso Nacional Indio, tales como la prohibición de huelgas en el sector de alta tecnología y la represión armada de los campesinos que resistían la expropiación de sus tierra para formar Zonas Económicas Especiales (para conocer más sobre nuestro análisis, por favor hacer clic en “ La estrategia Pro empresarial del gobierno estalinista de Kerala ” [en inglés]).

Periodistas del WSWS también visitaron Manesar para entrevistar a trabajadores en huelga de MSIL y a los que los apoyaban. Un trabajador de la cercana fábrica de transmisiones de Suzuki dijo: “Nos tratan como si no fuéramos seres humanos. Los capataces amenazan a los obreros como los colonialistas británicos solían tratar a la gente”.

Aislado otra vez por las confederaciones sindicales estalinistas, el MSEU da fin a la huelga. A sus líderes se los soborna a renunciar a sus empleos. En su balance de esta derrota el WSWS repudió la traición de AITUC y CITU. En cuanto al MSEU, el artículo pone el dedo en “los fatales límites de una perspectiva que no va más allá de la militancia sindical, aceptando la permanencia e inviolabilidad de la relación entre capitalistas y trabajadores, y buscando simplemente obtener la más favorables condiciones para los trabajadores, en la permutación de su “capacidad laboral”.

Señalamos en ese artículo que el MSEU “carece de estrategia para movilizar a la clase obrera como fuerza política independiente con el fin de derrotar a la confabulación de gobiernos, policías y tribunales con Maruti Suzuki y para derrocar las conspiraciones de las confederaciones sindicales, que temen que la lucha de los trabajadores de Manesar estropearía sus estrechas relaciones de colaboración con los patrones”.

Añadimos que “la lucha por decentes salarios, condiciones laborales, y derechos democráticos requiere de la construcción de un movimiento de la clase obrera que combina las tácticas industriales con una lucha política contra las grandes empresas, el gobierno, y todo el orden burgués”.

Los obreros automotrices se recuperarían y organizarían un nuevo sindicato, el Maruti Suzuki Workers Union (MSWU) que, luego de una serie de combates, obliga a la compañía a aceptarlo a fines de marzo 2012. Esa victoria no duraría; el 18 de julio 2012, los gerentes y sus pandilleros a sueldo provocan un choque con los trabajadores; cosa que culmina en el incendio y en la muerte de uno de los gerentes. Esto sirve de pretexto para detener a cientos de obreros, despedir a miles y aplastar al MSWU.

El WSWS repudió esa cacería de brujas en un artículo publicado el 23 de julio 2012, refiriéndose a declaraciones del presidente del MSWU, Ram Meher —uno de los trece obreros luego sentenciados a cadena perpetua— rechazando el alegato de los patrones. Entrevistamos un trabajador de la planta quien describe como “la policía perseguía a los obreros como si se tratara de animales, usando un altoparlante y prometiendo 500 rupias (nueve dólares) para los que ayudasen a capturar a algún trabajador Maruti Suzuki”.

Respondiendo a la redada y detención de 148 trabajadores, el WSWS publicó una importante declaración el 6 de diciembre 2012, apelando a los obreros de India y del mundo a la defensa de los trabajadores de Maruti Suzuki. Ese llamado repudia el gobierno del estado Haryana (bajo el control del Partido Congreso Nacional), indicando que éste “había decidido hacer de los obreros de Maruti Suzuki un ejemplo para intimidar a la clase obrera y demostrarle a los capitalistas nacionales y extranjeros su determinación a hacer todo lo posible para éstos cuenten con una mano de obra disciplinada y barata”.

En 2013, el WSWS informó sobre las condiciones que encaraban los obreros detenidos y torturados y sobre la explosión de manifestaciones de miles de trabajadores despedidos, de gente de los pueblos, y de los familiares de estás víctimas de la conspiración de los patrones y el gobierno.

A principio de 2014, el WSWS entrevistó a Rajendra Pathak, uno de los principales abogados defensores de los obreros, quien confirma que “los tribunales actúan de acuerdo con el plan de negocios de los capitalistas”. También hicimos una extensa entrevista con Mahabir Dhimn, portavoz del comité provisional del MSWU, creado después del arresto de toda la dirección de ese sindicato.

Dice Dhimn: “El gobierno, los tribunales y la policía, todos conspiran en nuestra contra”.

Confirmó esa oración una declaración de un juez del Alto Tribunal de Haryana, al que hace referencia el informe del WSW sobre la decisión de julio 2014, negando a los trabajadores el derecho a fianza. El juez dice si pelos en la lengua: “Si temen resistencia laboral a los inversionistas no invertirán su dinero en la India”, reconociendo así los abiertos intereses de clase detrás del proceso contra los trabajadores.

El WSWS seguía dando noticias y analizando la situación a lo largo de 2015 y 2016. Hubo una entrevista con el cineasta indio Rahul Roy y una análisis crítico de su film “The Factory,” (La Fábrica) sobre la conspiración contra los trabajadores de Maruti Suzuki.

Escribimos en marzo 2015 sobre la decisión del tribunal de conceder el derecho a fianza a setenta y siente de los ciento cincuenta obreros detenidos, que habían pasado casi dos años y medio en la cárcel, contra quienes la policía no había podido encontrar “testigos” de sus supuestos crímenes.

El WSWS también escribió sobre la ola de huelgas de marzo 2016 de obreros automotrices indios, incluyendo en Chennai, la “Detroit de India”, y la huelga general del 2 de septiembre 2016, en que participaron decenas de millones de trabajadores indios contra la política corporativa del Partido Bharatiya Janata (religioso hindú) en el gobierno dirigido por el primer ministro Narendra Modi.

En marzo 2017 el WSWS informó sobre la condena y brutal sentencia de trece trabajadores de Maruti Suzuki —incluyendo toda la dirección del MSWU— por “homicidio culpable” (asesinato) y de 18 más por amotinamiento y otros serios crímenes. Días después el CICI publicó una declaración, que comienza así: “Los trabajadores en todo India, Asia y el mundo tienen que entrar en una lucha por defender a los trece trabajadores de Maruti Suzuki que fueron cruel y vengativamente condenados a cadena perpetua por un tribunal indio”.

Desde la condena, el WSWS ha escrito docenas de artículos sobre la campaña internacional por la libertad de estos prisioneros de la guerra de clases, develando el fraude cometido en su contra y explicando la necesidad de movilizar a la clase obrera de todos los países contra la explotación capitalista.

Esta crónica es una vital fuente de información; debe ser utilizada para hacer que todos los obreros y jóvenes conozcan los verdaderos hechos y datos del caso de Maruti Suzuki. El montaje llevado a cabo contra esos trabajadores alumbra las actuales relaciones de clase y la urgencia de la unidad internacional de las luchas de la clase obrera.

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