A raíz de la rebaja del crédito, se avecinan enormes recortes de empleos en Ford

por Shannon Jones
8 septiembre 2018

A raíz de la reciente degradación del crédito de Ford por parte de la agencia calificadora Moody's, la prensa financiera está llena de especulaciones sobre una importante ronda de recortes de empleos por parte de la automotriz estadounidense como parte de su plan de reestructuración que ya ha anunciado.

El 29 de agosto, Moody's bajó la calificación senior sin garantía de Ford a Baa3, solo un paso por encima del estatus de basura. Una rebaja hace que le sea más difícil y costoso financiar la deuda. La rebaja fue acompañada de la advertencia de que hay una mayor posibilidad de una mayor reducción del crédito de Ford en los próximos 12 a 24 meses.

Los movimientos de la agencia de calificación crediticia representan una oportunidad para Ford por parte de Wall Street, que exige un mayor ataque a los trabajadores para impulsar lo que considera tasas de rentabilidad inadecuadas del fabricante de autos. Viene tras décadas de implacables recortes, facilitados por los sindicatos en los EUA y en todo el mundo, que han tenido como resultado la destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo y la constante erosión de salarios y beneficios en todas las compañías automovilísticas con sede en los Estados Unidos.

Mientras tanto, el Sunday Times de Londres informó esta semana que Ford podría recortar hasta 24.000 empleos en su división europea como resultado de una reorganización discutida por altos ejecutivos. Según las noticias, el plan describe $11 mil millones en costos de reestructuración, que incluyen la compra de empleos y el cierre de plantas. El Sunday Times destacó que Ford emplea a 12.000 personas en Gran Bretaña, donde las plantas de motores en Bridgend y Dagenham se ven amenazadas.

El periódico también informó que Steven Armstrong, el presidente de Ford Europa, dijo que la compañía se enfoca en “atacar agresivamente los costos, implementar eficiencias en los programas de productos y de instalaciones para reducir los costos de productos y materiales, así como la intensidad de capital en Europa”.

Ford ha estado perdiendo dinero en sus operaciones europeas a diferencia de América del Norte, donde todavía está obteniendo ganancias. Los planes de Gran Bretaña de abandonar la Unión Europea, el Brexit, han añadido una mayor incertidumbre al futuro de Ford en ese país.

Por su parte, Moody's observó el potencial de una desaceleración “cíclica” en la industria automotriz. De hecho, la situación financiera mundial cada vez más volátil, incluida la amenaza de aranceles automotores por parte de la administración Trump de los EUA, apunta a la probable erupción de otra gran crisis económica que podría poner el crack del 2008 a la sombra. La élite financiera entiende implícitamente que los costos de la conmoción se derivarán a las espaldas de la clase trabajadora.

El analista de Morgan Stanley Adam Jonas, quien recientemente proyectó un recorte del 12 por ciento de los 202.000 empleados mundiales de Ford, dijo: “No vemos la reestructuración en Ford como ‘agradable’ ... sino como un paso crucial para establecer el negocio global en un equilibrio”, escribió Jonas el 20 de agosto.

Cualquier ataque a su fuerza de trabajo europea solo se prepararía para ataques contra trabajadores en América del Sur, Asia y en los propios Estados Unidos.

El coro en Wall Street para la acción decisiva de Ford se lleva a cabo en condiciones en las que la empresa todavía está obteniendo ganancias sustanciales. La compañía realizó ganancias ajustadas antes de impuestos de $8,4 mil millones en 2017, sin embargo, está muy por debajo de las expectativas de ganancias. Mientras que las ventas de Ford subieron un cuatro por ciento en general en agosto y la rentable camioneta Ford F-150 se está vendiendo a un ritmo récord para el año, las ventas de Ford cayeron un 1,2 por ciento en 2018.

La compañía ya ha anunciado el final de la mayoría de la producción de automóviles de pasajeros con el fin de centrarse en camiones ligeros y SUV más populares. Se informa que también está buscando terminar la producción del Galaxy y S-Max en Europa para concentrarse en modelos más grandes y rentables.

En una entrevista esta semana con Detroit Free Press, Bob Shanks, director financiero de Ford, reconoció que el término “reestructuración” sugiere, “reducciones y cierres de personal”. Continuó, “Hace un año comenzamos un viaje que va a ser un rediseño muy fundamental de nuestro negocio tradicional de automóviles. Es una gran, gran transformación”.

Añadió que Ford está “mirando un rediseño importante en nuestro negocio, particularmente en los mercados extranjeros. Ese rendimiento no es bueno. Después de años de arduo trabajo, reestructuración, nuevos productos y cambios. Simplemente no es lo que tiene que ser ... El resultado final es inaceptable”.

A pesar de los esfuerzos de los sindicatos europeos para evitar la resistencia a las medidas de reducción de costos de Ford, los trabajadores automotores en Alemania lucharon contra a la compañía estadounidense y otros fabricantes de automóviles a principios de este año y, a fines de 2017, 1.000 trabajadores realizaron una huelga espontánea para oponerse a un acuerdo entre el Sindicato Automotor Ford Craiova y Ford Rumanía.

El acuerdo exigía que 4.200 trabajadores rumanos aceptaran congelaciones salariales para los trabajadores con antigüedad y una reducción en la paga de los nuevos empleados a un cinco por ciento por debajo del salario mínimo actual, o tan solo €300 (358 dólares) al mes. Ford también exigió una reducción en los pagos por horas extraordinarias y horas de trabajo “flexibles” siempre que “las demandas operativas lo requieran”.

En un memorando del 13 de diciembre de 2017 a los trabajadores, el jefe de Ford Rumanía, John Oldham, los amenazó con un desempleo masivo, diciendo: “Tenemos que reflexionar sobre lo que es crítico en este momento crucial para la planta de Craiova, tener un aumento salarial más alto ¡o asegurar el futuro de esta fábrica! Esperamos que comprendan la importancia de la negociación de este año en el presente clima político y económicamente inestable”.

Los fabricantes de automóviles a nivel mundial se están enfrentando con presiones para realizar grandes inversiones en investigación y desarrollo de vehículos eléctricos y autónomos. La gran inversión requerida para implementar dicha tecnología ejerce una gran presión sobre los flujos de efectivo corporativos, lo que aumenta la necesidad de recortes.

Una posible víctima de la reducción de costos de Ford podría ser sus planes para un centro tecnológico en Detroit, donde la compañía compró recientemente el antiguo Michigan Central Depot con la aparente idea de convertirlo en un centro de investigación para vehículos autónomos.

La rebaja del crédito de Moody's viene tras la destitución del director ejecutivo de Ford Mark Fields en 2018 después de solo tres años de mandato. Al anunciar la reorganización, el presidente Bill Ford señaló la baja valoración de las acciones de la compañía y la disminución de las ganancias.

La amenaza para los trabajadores de Ford tiene lugar bajo condiciones donde las presiones financieras están aumentando en los otros fabricantes de automóviles de los EUA. Se especula que GM, que vendió sus divisiones europeas Opel y Vauxhall en 2017, pronto anunciará el cierre de una o más de sus plantas de ensamblaje de automóviles de pasajeros en EUA, en particular sus instalaciones de Lordstown, Ohio, donde la compañía eliminó recientemente el segundo turno. GM es el único fabricante de automóviles de EUA que continúa fabricando automóviles de pasajeros en América del Norte.

Fiat Chrysler se encuentra en medio de una operación de reestructuración que ha llevado al cierre temporal de varias de sus plantas más grandes. La compañía puso fin a la producción de automóviles de pasajeros de EUA en 2016 para centrarse en camiones ligeros y SUV.

Como era de esperar, la UAW ha guardado silencio en las noticias sobre los planes de Ford para una nueva ronda de recortes. Esto no solo se debe a que se prevé que los recortes recaigan sobre los trabajadores europeos del sector del automóvil, sino también porque la UAW se basa totalmente en la defensa de los intereses de la patronal.

La UAW ha facilitado los despidos en los EUA mediante la implementación de cambios en los contratos que eliminan las exiguas protecciones laborales que tenían los trabajadores del automóvil. El sindicato acordó la eliminación del banco de empleos que proporcionó cierta seguridad laboral para los trabajadores automotrices despedidos. Mientras tanto, la UAW ha sancionado el uso de más trabajadores temporarios de medio tiempo (TPT) que no pueden optar a prestaciones de desempleo suplementarias y no tienen pensiones ni derechos de jubilación.

El contrato de 2015 no brindó garantías explícitas de trabajo. En lugar de una lucha para defender puestos de trabajo, la UAW está incitando activamente el conflicto fratricida entre trabajadores automotores estadounidenses y trabajadores automotores del resto del mundo, apoyando las medidas de guerra comercial del presidente Trump y denunciando a los trabajadores automotores mexicanos y chinos por “tomar empleos estadounidenses”.

La UAW ha instigado el impulso de las compañías automotrices para expulsar a los trabajadores veteranos mejor remunerados y reemplazarlos por TPT. El impacto de la implacable reducción de costos de Ford se vio acentuado por la lesión a principios de este año de la trabajadora de Ensamblaje Ford Flat Rock, Lynn Hagood, de 55 años de edad, que sufrió lesiones graves después de haber sido colocada nuevamente en la línea de ensamblaje con capacitación insuficiente.

En todas las compañías automotrices, la UAW ha sancionado el uso de horas extras forzadas por parte de la patronal para evitar la contratación de trabajadores adicionales. Esto ha llevado al agotamiento de trabajadores y a la mayor probabilidad de muerte o accidentes laborales.

La lucha para defender puestos de trabajo requiere que los trabajadores elijan comités de fábrica, independientes de la UAW, para iniciar una lucha contra el cierre de plantas y los despidos. Esta lucha debe llevarse a cabo en la más estrecha unidad con los trabajadores del automóvil a nivel internacional para contrarrestar los esfuerzos de los fabricantes de automóviles y los sindicatos a nivel mundial para enzarzar unos contra otros a los trabajadores de diferentes países. La defensa de los empleos está ligada a la lucha por un programa socialista, incluida la transformación de los gigantes automovilísticos en empresas públicas bajo el control democrático de la clase trabajadora.

(Publicado originalmente en inglés el 7 de septiembre de 2018)