EUA lanza guerra económica contra Irán, sacudiendo Oriente Próximo y la geopolítica mundial

por Keith Jones
9 agosto 2018

El presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva el lunes que reanuda las sanciones económicas estadounidenses contra Irán que habían sido suspendidas en enero de 2016 como parte del acuerdo nuclear con Irán.

Washington exige que todos los demás países las apliquen, pero las sanciones son ilegales y equivalen a un acto de guerra.

Además, están acompañados por una creciente presión militar de EUA y amenazas de guerra contra Teherán. Trump tuiteó a fines del mes pasado que Irán "SUFRIRÁ CONSECUENCIAS COMO POCOS EN LA HISTORIA HAN SUFRIDO" si "AMENAZA" alguna vez a EUA.

En los últimos días el Pentágono ha amenazado repetidamente que Washington tomará cualquier acción militar necesaria para asegurar la "libertad de navegación" a través del estrecho de Ormuz, por donde pasa gran parte del petróleo iraní y de Oriente Próximo.

A diferencia de la Unión Europea, EUA, bajo Obama, se negó a rescindir las brutales sanciones económicas que habían impuesto conjuntamente contra Irán entre 2011 y 2015, y en cambio acordaron solo suspenderlas. Afirmó que la amenaza de una “reimposición” inmediata de las sanciones era necesaria para garantizar que Irán cumpliera el acuerdo nuclear.

Sin embargo, fue Washington el que rompió descaradamente el acuerdo. Trump ha "reimpuesto" las sanciones contra Irán, a pesar de que el Organismo internacional de Energía Atómica (OEIA), las otras cinco grandes potencias que negociaron el acuerdo nuclear, e incluso el Departamento de Estado de Estados Unidos concuerdan en que Teherán ha cumplido con las obligaciones del acuerdo.

En mayo, cuando anunció que los Estados Unidos estaba cancelando el acuerdo con Irán, Trump intentó argumentar, aunque fuera en vano, que Irán estaba violando el "espíritu" del acuerdo. El lunes, abandonó incluso esta pretensión. Simplemente declaró que el acuerdo no estaba en los "intereses de seguridad nacional" de los EUA y que Washington libraría una guerra económica contra Irán, lo que denominó "aplicar la máxima presión económica", hasta que sea "renegociado" a la satisfacción de los Estados Unidos.

Este nuevo “acuerdo” involucraría las demandas hechas por Trump y los halcones antiiraníes que ha colocado en altos cargos de su Gobierno—el asesor de seguridad nacional John Bolton y el secretario de Estado Mike Pompeo—que equivalen a que el régimen nacionalista burgués de Irán acepte un desarme unilateral, renuncie perpetuamente a un programa nuclear civil y se doblegue al dominio irrestricto de EUA en Oriente Próximo. Estas demandas incluyen: eliminar su programa de misiles balísticos; otorgarle al OIEA el derecho de inspeccionar cualquier instalación militar iraní en cualquier momento; retirar todas las fuerzas desplegadas de la Guardia Revolucionaria Islámica de Siria y poner fin a sus actividades "malignas"; y cesar el apoyo logístico a grupos en la región percibidos como obstáculos para la política exterior de EUA, como Hezbolá, Hamas y los rebeldes hutíes en Yemen.

Cuando firmó la orden ejecutiva el lunes, Trump también amenazó al resto del mundo, incluyendo a los supuestos aliados europeos y asiáticos de Washington. Aquellos que no cumplan con las sanciones de Washington y continúen comerciando e invirtiendo en Irán "corren el riesgo de sufrir graves consecuencias", declaró.

Según las leyes vigentes de EUA, las compañías y los países que no respeten las sanciones unilaterales e ilegales de Estados Unidos contra Irán se enfrentan a multas masivas, exclusión del mercado estadounidense y, de forma igual de amenazante, la exclusión del sistema financiero mundial dominado por Estados Unidos.

Las sanciones que entraron en vigor el martes bloquean todo comercio con Irán de aviones comerciales, automóviles y partes de automóviles, oro y otros metales preciosos, carbón, aluminio y acero, así como las exportaciones iraníes de alfombras y pistachos.

La orden ejecutiva también cumplió con todos los requisitos legales en EUA para la imposición automática de una segunda ola de sanciones aún más severas el 5 de noviembre. Estas van dirigidas contra todas las transacciones extranjeras del banco central iraní, con el objetivo de estrangular el comercio exterior del país y las exportaciones petroleras iraníes, las cuales financian la mayor parte del presupuesto estatal.

Japón, Corea del Sur y la India han buscado exenciones a las sanciones petroleras impuestas por Estados Unidos, similares a las otorgadas por la Administración de Obama, según las cuales, reducirían sus importaciones de petróleo iraní sin cortarlas por completo. La Administración de Trump, sin embargo, se niega a otorgar exenciones. Insiste en que los países deben poner fin a sus importaciones petroleras de Irán de aquí a principios de noviembre y que el objetivo de Estados Unidos es obstruir por completo todas las exportaciones petroleras iraníes, y hacerlo lo más antes posible del inicio de las sanciones el 5 de noviembre.

Según el New York Times, varios "altos funcionarios del Gobierno" se jactaron del impacto que la amenaza de sanciones ya ha tenido en la economía de Irán en una conferencia telefónica con reporteros el día de ayer. La moneda iraní, el rial, ha caído estrepitosamente desde que Trump repudió el acuerdo nuclear de Irán en mayo pasado, y ahora vale en dólares estadounidenses aproximadamente la mitad de su valor de abril.

Creciente crisis en Irán

Ante las crecientes protestas de capas sociales muy diferentes, incluidos los desempleados, los maestros que protestan por los bajos salarios y los bazares mercantes y otras capas acomodadas enojadas por los controles cambiarios, el Gobierno iraní despidió la semana pasada al jefe del banco central y el domingo abandonó su intento de limitar los intercambios del rial a un tipo de cambio fijo.

En una aparición televisada a nivel nacional anoche, el presidente iraní, Hassan Rohani, apeló a la "unidad" al tiempo que advirtió de una mayor dislocación económica. Denunció el reciente ofrecimiento de Trump de "conversaciones" con él y otros líderes de la República Islámica, describiéndolo como una farsa y una provocación, y agregó que la condición previa a cualquier conversación significativa debe ser el levantamiento de todas las sanciones y el regreso al acuerdo nuclear con Irán.

"Si apuñalas a alguien con un cuchillo y luego dices que quieres hablar, entonces lo primero que tienes que hacer es quitarle el cuchillo", dijo Rohani.

"Siempre estamos a favor de la diplomacia y las conversaciones", continuó el presidente iraní, quien llegó al poder en 2013 como defensor de un acercamiento con Washington. "Pero las conversaciones necesitan honestidad. El llamado de Trump a conversaciones directas es solo para su consumo en Estados Unidos antes de las elecciones ... y para crear un caos en Irán".

La campaña de Estados Unidos para hacer colapsar la economía de Irán es tanto una escalada masiva de la campaña de cuatro décadas que el imperialismo estadounidense ha emprendido para devolver a Irán al tipo de esclavitud neocolonial que existió bajo el sha como la continuación de la serie de guerras ruinosas de Washington en Oriente Próximo desde 1991 para intentar ejercer un dominio ilimitado de la región exportadora de petróleo más importante del mundo.

Administraciones demócratas y republicanas han librado estas guerras y campañas de cambio de régimen en Teherán, y ahora ambos partidos están unidos en imponer una postura más agresiva contra Irán.

Sin embargo, importantes secciones de las cúpulas militares y de las agencias de inteligencia de EUA y del Partido Demócrata se oponen a que Trump elimine el acuerdo nuclear de Irán. Esto se debe a que creen que los intereses imperialistas de EUA se beneficiarían más enfocando la ofensiva estratégica-militar estadounidense en Rusia y preparándose para el conflicto con China, mientras que una escalada más limitada contra Irán, particularmente en Siria, sería suficiente.

Ondas de choque geopolíticas

Sea como fuere, la imposición de sanciones económicas punitivas contra Teherán ha colocado a los EUA en la vía rápida hacia una confrontación militar con Irán y pone en juego explícitamente el prestigio y poder geopolíticos de EUA, lo que ha enviado ondas de choque alrededor del mundo.

Las distintas potencias grandes ahora deben sopesar cómo responder al intento de Washington de forzarlas a imponer sanciones contra Irán en flagrante violación de un acuerdo que ayudaron a negociar y ante la creciente probabilidad de un enfrentamiento militar entre Irán y EUA. Tal guerra rápidamente engullirá todo Oriente Próximo y, al estar en disputa las reservas mundiales de petróleo y el dominio del territorio que une a Europa, Asia y África—se convertiría en la antecámara de una conflagración global.

Ayer, los ministros de relaciones exteriores de Alemania, Francia y Reino Unido, así como la titular de política exterior de la Unión Europea, Federica Mogherini, reafirmaron su apoyo al acuerdo nuclear con Irán. En una declaración conjunta, dijeron que el acuerdo estaba "cumpliendo su objetivo, es decir, asegurando que el programa nuclear iraní siga siendo exclusivamente pacífico", y se comprometieron a "proteger a los operadores económicos europeos involucrados en negocios legítimos con Irán".

También el lunes, la UE liderada por Alemania y Francia dijo que activará hoy una ley antisanciones que hace ilegal que una empresa europea cumpla con las sanciones extraterritoriales de Estados Unidos y prohíbe a los tribunales europeos aplicar sanciones de Estados Unidos.

Sin embargo, esta postura de la UE contra las sanciones se contradice por la gran cantidad de firmas europeas importantes y políticamente bien conectadas, incluyendo el gigante petrolero Total, la naviera Maersk y los fabricantes de automóviles Peugeot y Daimler, que ya han anunciado que dejaran el mercado iraní por temor a enfrentar sanciones estadounidenses. Hace apenas tres años, el banco francés BNP Paribas pagó una multa de 8.900 millones de dólares por violar las sanciones de Estados Unidos contra Irán y Cuba.

Lo que es incontrovertible es que las acciones de Washington agravarán aún más las tensiones entre EUA y Europa y conferirán una mayor urgencia al rearme en marcha de las principales potencias imperialistas europeas para poder reafirmar sus propios intereses depredadores, independientemente de, y cuando sea necesario, en oposición a los Estados Unidos.

China, la cual ya está inmersa en una guerra comercial cada vez más amplia con Washington, ha dejado claro que no reducirá ni, mucho menos, detendrá las importaciones de petróleo de Irán. Según Bloomberg, la única concesión que China, el mayor cliente petrolero de Irán, indicó que aceptaría en negociaciones la semana pasada con EUA es la promesa de no aumentar las compras de petróleo iraní mientras otros países reduzcan las suyas en cumplimiento de las demandas de Estados Unidos.

Rusia ha denunciado a Estados Unidos por repudiar el acuerdo con Irán, y los críticos estadounidenses de la política de Trump advierten que esto podría fortalecer los lazos de Teherán con Moscú y Beijing. Sin embargo, en los últimos meses, Moscú, como parte de sus propios esfuerzos para buscar un acercamiento con Washington, ha señalado que está dispuesto a ayudarles a Estados Unidos e Israel a expulsar a las fuerzas iraníes de Siria, lo que significaría una luz verde para ataques aéreos israelíes contra las fuerzas iraníes.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 7 de agosto de 2018)