El bicentenario del nacimiento de Marx, el socialismo y el resurgimiento internacional de la lucha de clases

5 enero 2018

“No le decimos al mundo: dejen sus luchas, son inútiles; nosotros les daremos la verdadera consigna de lucha. Simplemente le mostraremos al mundo por lo que verdaderamente lucha y la conciencia es algo que tiene que adquirir, aunque no quiera hacerlo”. [Karl Marx a Arnold Ruge, setiembre de 1843]

“El arma de la crítica no puede, por su puesto, reemplazar la crítica por las armas, una fuerza material tiene que ser vencida por otra fuerza material; sin embargo, la teoría se convierte también en una fuerza material en cuanto las masas se inmerjan en ella”. [ Contribución a la crítica de la Filosofía de Derecho de Hegel, 1844]

La emancipación del alemán es la emancipación del ser humano. La cabeza de esta emancipación es la filosofía, su corazón es el proletariado. La filosofía no puede volverse realidad sin la abolición del proletariado y el proletariado no puede no puede ser abolido sin que la filosofía se convierta en realidad”. [Contribución a la crítica de la Filosofía de Derecho de Hegel, 1844]

“No es una cuestión de lo que este o aquel proletario, o incluso todo el proletariado, perciba como su objetivo en un momento dado, sino de lo que el proletario es y de lo que va a verse compelido a hacer de acuerdo con este ser ”. [Sagrada Familia, 1844]

“Según la rigurosidad del acto histórico que emprendan, las masas verán su tamaño crecer en concordancia”. [Sagrada Familia, 1844]

“Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de lucha de clases”. [Manifiesto Comunista, 1847]

“Dejen que las clases gobernantes tiemblen ante la revolución comunista. Los proletarios no tienen nada que perder más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar. ¡Obreros de todos los países, UNÍOS!”. [El manifiesto del Partido Comunista, 1847]

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Karl Marx en 1875

1. Este año marca el ducentésimo aniversario del nacimiento de Karl Marx, quien dio origen a la concepción materialista de la historia, escribió El Capital y, junto con Friedrich Engels, fundó el movimiento revolucionario socialista moderno. Nacido un 5 de mayo de 1818 en la ciudad prusiana de Tréveris, Marx fue, en palabras de Lenin, “el genio que dio continuidad y consumó las tres principales corrientes ideológicas del siglo XIX, representadas por los tres países más avanzados de la humanidad: la filosofía clásica alemana, la economía política inglesa y el socialismo en combinación con las doctrinas revolucionarias francesas en general”.[1]

2. Marx falleció el 14 de marzo de 1883 en Londres, a la edad de 64. Para entonces, él y Engels habían cimentado las aspiraciones socialistas utópicas sobre bases científicas que le abrieron el camino a un movimiento político revolucionario de la clase obrera internacional. Entre 1843 y 1847, Marx llevó a cabo una revolución en el pensamiento teórico que superó tanto los límites del materialismo en gran parte mecánico del siglo XVIII como las mistificaciones idealistas de la lógica dialéctica de Hegel.

3. Al extender el materialismo filosófico a los ámbitos de historia y relaciones sociales, Marx probó que la necesidad del socialismo se da a raíz de un desarrollo regido por leyes de las contradicciones del sistema capitalista. No reclamó el descubrimiento de la lucha de clases como motor de la historia. En cambio, como explicó en 1852, sus contribuciones que estremecieron al mundo entero fueron: “1. Demostrar que la existencia de clases solo está asociada con ciertas fases históricas en el desarrollo de la producción; 2. que la lucha de clases conlleva necesariamente a la dictadura del proletariado; 3. que en sí la dictadura no constituye más que la transición a la abolición de todas las clases y a una sociedad sin clases”. [2]

4. Si Marx hubiese puesto a un lado sus escritos después de El manifiesto del Partido Comunista, su lugar en la historia ya habría quedado asegurado. Sin embargo, lo que lo convirtió en una figura de calibre histórico y global fue su obra El capital, donde corroboró la concepción materialista de la historia. En los 150 años desde la publicación del primer volumen en 1867, varias generaciones de economistas burgueses han dedicado sus vidas profesionales a refutar esta obra. ¡En vano! Sus malogrados esfuerzos se han visto abrumados por la fuerza de la metodología dialéctica de Marx y su compresión histórica. Pero, aún más, han sido desbordados por la realidad de la crisis capitalista. Sin importar cuánto protesten ciertos académicos, el mundo capitalista se “mueve” como explicó Marx. Cada acometida contra El capital es invariablemente seguida por una réplica de las contradicciones económicas y sociales insolubles del sistema capitalista.

5. Tal acontecimiento aleccionador, que continúa hasta el día de hoy, comenzó con la crisis global del 2008. Las categorías y los conceptos esenciales de la política económica marxista —como fuerza de trabajo, capital constante y variable, plusvalía, tendencia decreciente de la tasa de ganancia, explotación, fetichismo de la mercancía, ejército industrial de reserva, y el empobrecimiento del proletariado relativo y absoluto— son necesarios para una compresión científica del capitalismo y para un entendimiento básico de los hechos políticos, económicos y sociales diarios.

6. Sin duda, el bicentenario del nacimiento de Marx estará marcado por un gran número de seminarios académicos que abordarán este o aquel aspecto de las teorías de Marx. Muchos se enfocarán en lo que llaman sus errores u omisiones. Una minoría elogiará su obra, pero la evaluación más sincera y objetiva de la vida de Marx ocurrirá fuera de los salones de clase.

7. El año 2018 —el bicentenario del nacimiento de Marx— se caracterizará ante todo por una intensificación inmensa de las tensiones sociales y una escalada de los conflictos de clase alrededor del mundo. Por varias décadas, y especialmente desde la disolución de la Unión Soviética en 1991, la resistencia de la clase obrera a la explotación capitalista ha sido artificialmente suprimida. No obstante, las contradicciones esenciales del sistema capitalista —entre la interdependencia global de la economía y el arcaico sistema del Estado nación burgués; entre la red mundial de producción social incorporando el trabajo de miles de millones de seres humanos y la propiedad privada de los medios de producción; y entre las necesidades básicas de la sociedad de masas y los intereses egoístas de lucro de los individuos capitalistas— se aproximan rápidamente al punto en que continuar la supresión de la oposición de las masas obreras al capitalismo es imposible.

8. La concentración de la riqueza dentro de una fina capa de la población ha llegado a niveles sin precedentes. Este es un proceso global. El uno por ciento más rico del mundo controla la mitad de la riqueza global.[3] En diciembre del 2017, los 500 individuos más pudientes tenían una riqueza combinada de $5,3 billones, un aumento de $1 billón desde el 2016.[4] En Estados Unidos, tres personas —Jeff Bezos, Bill Gates y Warren Buffet— controlan más dinero que la mitad de la población. En China 38 multimillonarios vieron sus fortunas aumentar en conjunto $177 000 millones en el 2017. Pese a las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y Europa Occidental, los 27 individuos en Rusia con más de mil millones de dólares aumentaron su riqueza en $29 000 millones el año pasado. Carlos Slim, la persona más rica de México, tiene ahora $62 800 millones, un aumento de $12 900 millones desde hace un año.

9. La característica que distingue a estas masivas fortunas es que están conectadas al ascenso meteórico de los mercados bursátiles durante los últimos 35 años, particularmente desde el colapso de Wall Street del 2008. Las políticas de “expansión cuantitativa” de la Reserva Federal de EUA y las bajas tasas de intereses de los bancos centrales a nivel mundial han cuadruplicado el índice bursátil Dow Jones durante la última década. En el 2017, los valores de las acciones se dispararon ante la expectativa, desde entonces cumplida, de un inmenso recorte fiscal para los ricos.

10. El enriquecimiento de aquellos en la cima de la oligarquía capitalista procede junto al empobrecimiento del grueso de la población global. Según un reporte de Credit Suisse, “Al otro extremo del espectro, los 3500 millones de adultos más pobres tienen individualmente menos de $10 000 (£7600) en activos. Colectivamente, estas personas, que conforman el 70 por ciento de la población trabajadora mundial, controlan solo 2,7 por ciento de la riqueza global”.[5]

11. La enorme brecha de la riqueza no es meramente un infortunio o una mancha en la cara del capitalismo contemporáneo que se puede limpiar. Los niveles extremos de desigualdad son una expresión consumada de la bancarrota del sistema social existente. En medio de todas las urgentes necesidades sociales en esta sociedad moderna de masas —en educación, vivienda, el cuidado de mayores, un acceso universal y de alta calidad a la salud, el desarrollo de sistemas de transito masivo, la protección de los ecosistemas globales en peligro, etc.—, una suma incomprensible de recursos está siendo derrochada para satisfacer los obscenos y descerebrados caprichos de los superricos y sus descendentes. Los recursos que deberían ser empleados para construir escuelas, viviendas asequibles, plantas de tratamiento de aguas y hospitales, o para financiar museos, orquestras y otras instituciones culturales vitales, están siendo desperdiciados en mansiones, yates, joyas y un sinfín de otras extravagancias vulgares.

12. Las élites gobernantes capitalistas en la actualidad se han convertido ellas mismas en un impedimento absoluto al desarrollo progresivo de la sociedad humana. El crecimiento de sus riquezas personales ha tomado un carácter metastásico severo que provoca el asco de la población y pregona la caída del sistema. La situación actual es irracional, en el uso de la palabra de Engels para describir a la monarquía francesa en vísperas de la revolución que iba a barrer a la aristocracia del poder:

En 1789, la monarquía francesa se había vuelto tan irreal, eso quiere decir, tan privada de toda necesidad, tan irracional, que tenía que ser destruida por la Gran Revolución, sobre la cual Hegel siempre habla con tanto entusiasmo. Consecuentemente, en este caso, la monarquía era lo irreal y la revolución lo real. Así, en el transcurso de los acontecimientos, todo lo antes real se tornó irreal, perdiendo su necesidad, su derecho a existir, su racionalidad. Y en cara a una realidad moribunda viene una realidad nueva y viable —pacíficamente si lo viejo tiene un sentido común suficiente para morir sin luchar; pero a la fuerza si se resiste a esta necesidad—.[6]

13. No requiere un gran conocimiento político predecir que los oligarcas corporativos y financieros no se detendrán ante nada para defender su riqueza. Estando acostumbrados a imponer su voluntad sobre la sociedad, responderán a cualquier señal de resistencia popular con represión violenta. Al mismo tiempo, ninguna problemática social o política contemporánea —incluyendo el desempleo masivo, la pobreza, la desigualdad social, la intensificación de los ataques contra los derechos democráticos, el peligro cada vez mayor de una catástrofe ecológica, el militarismo sin límites y la amenaza de una guerra nuclear— que puedan ser resueltos dentro del marco del capitalismo. De hecho, cualquier intento serio de implementar las desesperadamente necesarias reformas sociales necesitaría, como mínimo, la expropiación de las mencionadas fortunas privadas y una redistribución de gran alcance de la riqueza. Mientras la clase capitalista se haga con el poder estatal, tales reformas serán imposibles. Por ende, la lucha de la clase obrera por defender sus intereses lleva, como Marx lo previó, a la revolución social.

14. Si bien la conquista del poder estatal por la clase obrera rusa en octubre de 1917 confirmó la concepción materialista de la historia y la perspectiva elaborada por Marx y Engels en El manifiesto del Partido Comunista, la Revolución de Octubre no fue meramente un resultado espontáneo de procesos históricos objetivos. La victoria de la clase obrera dependió de la dirección de un partido político marxista que se basó en una estrategia revolucionaria internacional. Sin dicho liderazgo, la revolución socialista no puede alcanzar la victoria, sin importar lo profunda que sea la crisis del sistema capitalista. En 1920, en el Segundo Congreso de la Internacional Comunista, Lenin advirtió a los delegados que la clase gobernante no se encontró en ninguna situación “absolutamente impotente”.

Los esfuerzos para “probar” la impotencia “absoluta” de antemano es una pedantería vacía o un enredo de conceptos y palabras. Solo la experiencia puede otorgar “pruebas” reales a esta cuestión u otras similares. El orden burgués atraviesa una crisis revolucionaria excepcional en todo el mundo. Ahora debemos “probar” mediante la práctica de los partidos revolucionarios que son lo suficientemente conscientes y cuentan con la suficiente organización, lazos con las masas explotadas, determinación y entendimiento para utilizar esta crisis en función de una revolución exitosa y victoriosa.[7]

15. Esta advertencia de Lenin fue confirmada trágicamente. En los años y décadas que siguieron a la Revolución de Octubre, no hubo una falta de situaciones revolucionarias que abrieran la posibilidad de una toma del poder por la clase obrera. A pesar de atravesar dos guerras mundiales devastadoras, levantamientos populares de masas en todo el mundo y cuantiosos momentos de severa inestabilidad económica, la supervivencia del capitalismo en el siglo XX es atribuible, en última instancia, a la ausencia de la necesaria dirección política y revolucionaria en la clase obrera.

16. Tras comenzar la Primera Guerra Mundial, los partidos socialdemócratas de la Segunda Internacional se abalanzaron al lado del imperialismo, aceptando el programa de “defensa nacional” y traicionando el resurgimiento revolucionario de la clase obrera en la posguerra. Dentro de la Unión Soviética, el crecimiento de la burocracia estalinista conllevó a la destrucción de la Tercera Internacional (Comunista). El programa estalinista del “socialismo en un solo país”, presentado en 1924, resultó en la subordinación de la Tercera Internacional a los intereses nacionales del Estado soviético definidos por la burocracia en el poder.

17. La transformación de los partidos socialdemócratas y estalinistas en agencias políticas del imperialismo produjo derrotas devastadoras para la clase obrera internacional en los años veinte y treinta. Las peores fueron la destrucción del Partido Comunista Chino en 1927, la victoria de los nazis en 1933 y la destrucción del movimiento socialista en Alemania, y la traición de la Revolución Española y llegada al poder del régimen fascista de Franco (1936-39).

18. En 1938, León Trotsky fundó la Cuarta Internacional. Esta fue la culminación de su lucha política desde 1923 contra la perversión nacionalista del socialismo, supresión de la democracia de los trabajadores y el abandono del programa de la revolución socialista mundial por parte del régimen estalinista. En el documento fundador de la nueva Internacional, Trotsky identificó “la crisis de la dirección revolucionaria” como el problema central en la transición del capitalismo al socialismo.

19. Ochenta años después, ante un nuevo periodo de intensificación de la crisis global del capitalismo y de mayor militancia obrera, cabe preguntar: ¿Cuáles son las posibilidades de resolver la crisis de dirección revolucionaria? ¿Es posible para la Cuarta Internacional ganarse la lealtad de los sectores avanzados de la clase obrera, la juventud con consciencia social y los elementos más progresistas de la intelectualidad, y dirigir las luchas de las masas obreras a la victoria en una revolución socialista mundial?

20. La respuesta a esta pregunta requiere plantear la cuestión de la dirección revolucionaria en un contexto histórico más amplio.

21. Otro aniversario será celebrado este año: el quincuagésimo aniversario de los eventos de mayo-junio de 1968, la masiva huelga general que empujó al capitalismo francés al borde de una revolución socialista. Los eventos de 1968 todavía reverberan en la imaginación popular: además de las protestas de masas y la huelga general en Francia, fue el año de la Ofensiva del Tet en Vietnam, de una inestabilidad extrema en Estados Unidos (reflejada por dos asesinatos políticos y el estallido de revueltas en importantes ciudades del país) y de la Primavera de Praga en Checoslovaquia, que fue suprimida en agosto por medio de una intervención armada por la URSS y los otros miembros del Pacto de Varsovia.

22. Los eventos de 1968 pusieron en marcha un proceso de radicalización de la clase obrera internacional. El periodo entre 1968 y 1975 estuvo marcado por el mayor movimiento internacional revolucionario del periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, incluyendo olas huelguísticas en Italia, Alemania, Reino Unido, Argentina y Estados Unidos. Los socialdemócratas llegaron al poder por primera vez desde la victoria de Hitler. El Gobierno de Allende llegó al poder en Chile en setiembre de 1970. La huelga de mineros en Reino Unido en el invierno de 1973-74 obligó al Gobierno derechista tori a renunciar. La junta militar griega fue derrocada en julio de 1974. De cara a una destitución, Richard Nixon renuncio a la Presidencia en EUA en agosto de 1974. El régimen fascista que gobernaba Portugal desde 1926 colapsó en abril de 1975. La muerte de Franco en noviembre de 1975 expuso la fragilidad no solo de la vieja dictadura, sino del dominio capitalista en España. Una serie de movimientos antiimperialistas de liberación nacional sacudieron Oriente Próximo y África.

23. Pero, a pesar de la magnitud de las luchas de masas, el sistema capitalista no solo sobrevivió el levantamiento, sino que fue capaz de infligir derrotas (como el derrocamiento del régimen de Allende en Chile en 1973) y sentar las bases para librar una contraofensiva contra la clase trabajadora. La burguesía inició este proceso a fines de los años setenta con la llegada al poder de Margaret Thatcher (seguida poco después por la elección de Ronald Reagan).

24. La supervivencia del capitalismo en medio de estas convulsiones globales entre 1968 y 1975 dependieron, ante todo, del hecho de que los partidos estalinistas y socialdemócratas y los sindicatos todavía eran las fuerzas dominantes de los movimientos de masas del proletariado en ese tiempo. Contando con millones de miembros, hicieron uso de su poder burocrático para contener, desviar, socavar y, donde fuese necesario, orquestar directamente la derrota de las luchas obreras. El régimen estalinista en la Unión Soviética y el régimen maoísta en China falsificaron el marxismo de forma sistemática y utilizaron todos los recursos a su disposición para subvertir los movimientos revolucionarios que afectaran sus esfuerzos para mejorar sus relaciones con Estados Unidos y otras potencias imperialistas. En los países menos desarrollados, procuraron subordinar a la clase obrera a varios movimientos burgueses nacionalistas, socavando así la lucha contra el capitalismo y el imperialismo.

25. Durante este periodo crítico, el Comité Internacional de la Cuarta Internacional libró una batalla contra la influencia política del estalinismo, la socialdemocracia y el nacionalismo burgués. Sin embargo, el Comité Internacional se encontraba en condiciones de extremo aislamiento político impuestas tanto por las grandes organizaciones burocráticas de los socialdemócratas y los estalinistas como por las organizaciones oportunistas que rompieron insidiosamente con el trotskismo en los años cincuenta y sesenta.

26. Llevando el nombre del principal teórico del revisionismo antitrotskista, dichas organizaciones pablistas rechazaron específicamente la necesidad de construir partidos revolucionarios independientes de la clase obrera con base en el programa de la Cuarta Internacional. Michel Pablo y su principal asociado político, Ernest Mandel, objetaron la caracterización de Trotsky de la burocracia estalinista como contrarrevolucionaria. Bajo la presión de los eventos objetivos y los movimientos espontáneos de las masas, argumentaron, la burocracia estalinista, los socialdemócratas y los nacionalistas burgueses podrían ser presionados para que adoptaran un papel revolucionario.

27. De acuerdo con estas profundas modificaciones al trotskismo, era pertinente concluir que no se necesitaba construir la Cuarta Internacional. Los pablistas encontraron y glorificaron un sinnúmero de “alternativas” al trotskismo, como Castro en Cuba y Ben Bella en Argelia. Por rehusarse a aceptar la liquidación política de la Cuarta Internacional, los pablistas denunciaron al Comité Internacional como “sectarios ultraizquierdistas”.

28. Hace medio siglo, los socialdemócratas, los estalinistas, los maoístas y algunas variantes del nacionalismo burgués lograron ejercer una enorme influencia sobre la clase obrera y los movimientos antiimperialistas de masas. ¿Qué queda de estos movimientos hoy día?

29. La Unión Soviética ya no existe, la red global de partidos estalinistas ha desaparecido en gran parte. En China, el Partido Comunista es la organización política y estatal de la élite gobernante capitalista. Los partidos socialdemócratas son prácticamente indistinguibles de la mayoría de partidos derechistas burgueses. En ninguna parte son vistos por los trabajadores como defensores de sus intereses. Si bien algunos socialdemócratas están intentando preservar algo de credibilidad por medio de un regate hacia la izquierda (como Corbyn en Reino Unido), tales fraudes quedarán expuestos en cuanto lleguen a una posición de poder político, como ha ocurrido en Grecia.

30. Con respecto a los movimientos nacionalistas burgueses, no queda nada de sus pretensiones antiimperialistas y anticapitalistas. La metamorfosis del Congreso Nacional Africano en el oficialismo sudafricano, defendiendo despiadadamente los intereses de los ricos y disparándoles a los trabajadores en huelga, es la expresión más representativa de la trayectoria histórica y esencia de clase del nacionalismo burgués.

31. Finalmente, las organizaciones pablistas, junto con los distintos movimientos que componen la pseudoizquierda, se han integrado a la élite política burguesa, algo evidenciado más claramente por la llegada al poder de Syriza (Coalición de la Izquierda Radical) en Grecia, donde impone las medidas de austeridad y las políticas antiinmigrantes ordenadas por los bancos europeos.

32. La degeneración y el colapso de estas organizaciones se explica en la profundamente enraizada contradicción entre sus programas provinciales, nacionalistas y reformistas y el desarrollo del capitalismo en un sistema económico globalmente integrado.

33. El elemento político que comparten las organizaciones estalinistas, maoístas, socialdemócratas, burguesas nacionalistas y el oportunismo pablista es la dependencia de sus programas en la posibilidad de lograr reformas dentro del marco económico del Estado nacional. Conforme se aceleraban los procesos de globalización económica en la década de 1980, la perspectiva y el programa de estas organizaciones nacionales perdió toda viabilidad.

34. El potencial que existe para resolver la crisis de dirección de la clase obrera reside en el alineamiento del programa del Comité Internacional de la Cuarta Internacional con el proceso objetivo del desarrollo económico global y la evolución internacional de la lucha de clases. Esta es la base real del enorme cambio, desde 1968, en la relación de las fuerzas políticas entre el trotskismo, representado por el Comité Internacional de la Cuarta Internacional, y todos los representantes políticos del antimarxismo y el pseudoizquierdismo.

35. Hace 30 años, tras la expulsión de los últimos restos del oportunismo pablista de la Cuarta Internacional, el Comité Internacional desarrolló el análisis político internacional que iba a guiar su trabajo en las siguientes décadas. Esta perspectiva, publicada en 1988, insistió en que los partidos revolucionarios de la clase obrera solo podían desarrollarse con base en un programa internacional que correspondiera con las tendencias objetivas del desarrollo capitalista. Además, explicó que “el crucial surgimiento de las corporaciones transnacionales y la consecuente integración global de la producción capitalista han producido una uniformidad sin precedentes en las condiciones que enfrentan los trabajadores en todo el mundo”.[8]

36. El Comité Internacional derivó la siguiente conclusión estratégica de este análisis:

Ha sido una proposición fundamental del marxismo que la lucha de clases es nacional solamente en forma, pero que, en esencia, es una lucha internacional. Sin embargo, dadas las nuevas características del desarrollo capitalista, incluso la forma de la lucha de clases debe asumir un carácter internacional. Incluso las luchas más elementales de la clase obrera plantean la necesidad de coordinar sus acciones en el plano internacional.[9]

37. Durante el Decimotercer Congreso Nacional de la Workers League (Liga Obrera; predecesora del Partido Socialista por la Igualdad en Estados Unidos) en agosto de 1988, fueron explicadas las implicaciones prácticas de este análisis:

La búsqueda de soluciones nacionales a la crisis internacional conlleva inevitablemente a la subordinación de cada movimiento laboral nacional a las políticas de guerra económica de la burguesía. No existe forma de esquivar este impasse excepto sobre la base del internacionalismo revolucionario y no invocamos simplemente una frase. La tarea estratégica suprema que confronta el movimiento trotskista es la unificación de la clase obrera del mundo entero en lo que Trotsky llamó “una sola organización proletaria internacional de acción revolucionaria con un centro global y una sola orientación política mundial”.

No concebimos esto como alguna clase de misión utópica. Nuestro análisis científico de la época y la naturaleza de la crisis mundial actual nos convence deque esta unificación del proletariado es posible y que solo un partido cuyo trabajo diario se base en esta orientación estratégica puede echar raíces en la clase obrera. Bajo la presión combinada de las tendencias económicas objetivas y la influencia subjetiva de los marxistas, anticipamos que la próxima etapa de luchas proletarias tomará inexorablemente un curso internacionalista. El proletariado se verá cada vez más en la práctica como una clase internacional; y los internacionalistas marxistas, cuyas políticas son la expresión de esta tendencia orgánica, cultivarán este proceso y le darán una forma consciente.[10]

38. Con base en este análisis, el Comité Internacional implementó cambios significativos a su trabajo organizacional y práctico. Las secciones del Comité Internacional existían como ligas hasta junio de 1995, cuando la Workers League de Estados Unidos estableció el Partido Socialista por la Igualdad, un cambio de forma organizacional que reflejó la emergencia de una nueva relación entre la tendencia revolucionaria marxista y la clase obrera ante las crisis y ruina de las viejas organizaciones burocráticas de masas. El nombre del nuevo partido identificó la lucha por la igualdad como el mayor objetivo del socialismo, previendo el enojo popular contra la desigualdad capitalista. En los meses siguientes, todas las secciones del Comité Internacional llevaron a cabo la misma reorganización política. Luego, los nuevos partidos adoptaron una nueva forma de trabajo político, haciendo uso de las tecnologías de comunicación asociadas con el Internet. El lanzamiento del World Socialist Web Site, hace casi dos décadas, en febrero de 1998, constituyó una iniciativa política verdaderamente revolucionaria. Así lo describió el Comité Internacional:

Estamos seguros de que el WSWS se convertirá en una herramienta sin precedentes para la educación y la unificación políticas de la clase obrera a nivel internacional. Les ayudará a los trabajadores de los diferentes países a coordinar sus luchas contra el capital al igual que las corporaciones transnacionales organizan su guerra contra ellos a través de las fronteras nacionales. Además, facilitará las discusiones entre los trabajadores de todas las naciones, permitiéndoles comparar sus experiencias y elaborar una estrategia en común.

A medida que se expande el Internet, el CICI espera que la audiencia mundial del World Socialist Web Site crezca. Siendo el Internet una forma rápida y global de comunicación, sus implicaciones democráticas y revolucionarias son extraordinarias. Permite que una audiencia de masas tenga acceso a los recursos intelectuales del mundo, de bibliotecas y archivos a museos.[11]

39. La publicación diaria del World Socialist Web Site por veinte años es, según cualquier medida objetiva, un logro político extraordinario. La capacidad de los cuadros del Comité Internacional para continuar su publicación por un periodo tan extenso, sin faltar ni un día de publicación programada, pone en evidencia su claridad teórica y política y su considerable unidad y fuerza organizacional. No existe ninguna otra publicación en el mundo que siquiera se asemeje al World Socialist Web Site. No es solo la publicación socialista de referencia, analizando y comentando sobre los principales eventos del día, sino también la estratega y la tribuna de la clase obrera en lucha.

40. Durante el último año, Google ha intentado censurar y poner en una lista negra al World Socialist Web Site. Estos esfuerzos están fallando. El número de lectores del WSWS sigue creciendo, tomando fuerza del movimiento ascendente de la clase obrera y la juventud.

41. El pasado es tan solo el prólogo. Todo el trabajo teórico, político y práctico del Comité Internacional ha sido la preparación para el resurgimiento internacional de la lucha de clases. La tarea primordial es la construcción de una dirección revolucionaria de forma sistemática, consciente y agresiva. Es precisamente en esta tarea que recae la resolución progresista de la cuestión esencial que encara a la humanidad —el socialismo o la barbarie—. El desafío para el 2018 será expandir el alcance del Comité Internacional de la Cuarta Internacional entre los trabajadores y jóvenes que están entrando en lucha, a fin de ganar nuevas fuerzas al programa de la Revolución Socialista Mundial y para llevar a cabo su educación en la historia y la perspectiva científica global del marxismo. El Comité Internacional de la Cuarta Internacional conmemorará el bicentenario del nacimiento de Karl Marx reivindicando su más famosa máxima:

“Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata, en cambio, es de transformarlo”.

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Notas (nuestras traducciones al español):

[1] Karl Marx, en Collected Works, Vol. 20 (Moscú, 1964), p. 50

[2] Carta de Karl Marx a Joseph Weydemeyer, 5 de marzo de 1852 en Marx-Engels Collected Works (Nueva York, 1983), Vol. 39, pp. 64–65

[3] “Richest 1% own half the world’s wealth, study finds,” in https://www.theguardian.com/inequality/2017/nov/14/worlds-richest-wealth-credit-suisse

[4] “World’s Wealthiest Became $1 Trillion Richer in 2017,” en Bloomberg, https://www.bloomberg.com/news/articles/2017-12-27/world-s-wealthiest-gain-1-trillion-in-17-on-market-exuberance

[5] https://www.theguardian.com/inequality/2017/nov/14/worlds-richest-wealth-credit-suisse

[6] Ludwig Feuerbach and the End of Classical German Philosophy in Marx-Engels Collected Works, Vol. 26 (Moscú, 1990), pp. 358-59

[7] The Second Congress of the Communist International, Vol. 1 (Londres: 1977), p. 24

[8] “The World Capitalist Crisis and the Tasks of the Fourth International,” Fourth International, Volume 15, Nos. 3-5, July-December 1988, p. 4

[9] Ibid .

[10] David North, “Report to the Workers League Thirteenth National Congress,” Fourth International, Vol. 15, Nos. 3-4, julio-diciembre de 1988, pp. 38-39

[11] https://www.wsws.org/en/special/about.html

David North