“Ola Negra” de ataques neofascistas en Italia

por Marianne Arens y Peter Schwarz
16 diciembre 2017

Alrededor de 10.000 manifestantes protestaron el 9 de diciembre en la ciudad de Como, del norte de Italia, contra la “ola negra”, el aumento de los ataques neofascistas en todo el país.

El motivo de la manifestación fue un ataque de los “Veneto Fronte Skinheads” en la sala de reuniones de una organización de ayuda a los refugiados en Como — Como Senza Frontiere — grabado en video. En éste se ve a 15 neonazis rodeando de los trabajadores de ayuda —los neonazis de pie con las piernas separadas y los brazos cruzados, vestidos con chaquetas negras— mientras su líder lee una proclama. El confuso texto (sobre el “turbocapitalismo”, la globalización y la inmigración de pueblos extranjeros) termina con las palabras: “Al pueblo de uno se lo ama y no se lo destruye”. Luego, el líder declara: “Ahora pueden ustedes continuar discutiendo sobre cómo están arruinando a nuestro país”.

El periódico La Repubblica colgó el video en su sitio web; éste luego se extendió rápidamente por todo el país. Se trata de sólo uno de los muchos incidentes en que pandillas fascistas aterrorizan a trabajadores refugiados, a grupos de izquierda o incluso a miembros de la prensa.

En el norte de Italia, esas intimidaciones ocurren regularmente. En Como, están dirigidas contra la organización local “Como Senza Frontiere”, y también contra las organizaciones benéficas Caritas, Save the Children y otras organizaciones humanitarias. Los “Veneto Fronte Skinheads” son los más activos en este sentido. El grupo, que aboga por una sociedad étnica y culturalmente homogénea, es reclutado principalmente de los Ultras (fanáticos del núcleo duro de los equipos de fútbol) de Milán y Verona.

Pero otros grupos fascistas también participan. Por ejemplo, el 6 de diciembre, los editores de la Repubblica recibieron una visita de Forza Nuova. Diez miembros de ese grupo extremista de derecha, enmascarados y vestidos de negro, gritaron consignas frente al edificio de su oficina editorial en Roma, disparando bengalas y petardos a los periodistas que pasaban y desplegando una pancarta que llamaba a boicotear el periódico. Ese sería “sólo el primer acto” de un boicot sistemático y militante contra los partidarios de la inmigración, dijo el grupo en Facebook. Forza Nuova es un partido de extrema derecha, con que Alessandra Mussolini, la nieta del dictador, estuvo involucrada por un tiempo.

El 9 de noviembre en Ostia, un miembro del clan de la mafia local le rompió la nariz a un periodista de la televisión estatal RAI cuando éste le preguntó sobre el apoyo a la organización neo-fascista a CasaPound Italia. CasaPound obtuvo el nueve por ciento de los votos en esta ciudad balnearia en las afueras de Roma con la ayuda de la mafia. Tres clanes de la mafia controlan el narcotráfico, las operaciones en la playa y las viviendas sociales públicas, arrabales totalmente descuidadas para los sin techo construidas en la década de 1970 bajo el gobierno del Partido Comunista Italiano (PCI). Un jefe de la mafia había pedido abiertamente la elección de los fascistas.

Las acciones brutales de los extremistas de derecha evocan los comienzos del movimiento fascista de Mussolini hace cien años. Al final de la Primera Guerra Mundial, pequeñas pandillas armadas de 20 o 30 “camisas negras” sembraban terror y atacaban mítines y manifestaciones obreras, donde "lograban suprimir las reuniones desordenadas de decenas de miles sin mucho esfuerzo”, como escribe Ignazio Silone en su libro Il Fascismo origine e isviluppo (El Fascismo, su origen y evolución).

Hoy, esta sarta de grupos de extrema derecha se atreve a actuar tan abierta y escandalosamente porque cuenta con el visto bueno de los políticos burgueses. Existe la posibilidad que una alianza derechista de Forza Italia, la racista Lega Nord y el fascista Fratelli d’Italia (hermanos italianos), que tuvo sus primeros éxitos en las elecciones municipales de junio y las elecciones regionales de Sicilia el 5 de noviembre, gane las elecciones parlamentarias de marzo 2018.

Silvio Berlusconi, quien entretelones está manipulando las cosas, regresa a la política, a pesar de tener más de ochenta años de edad y de que este empresario de medios de difusión (y ex jefe de gobierno en cuatro ocasiones) no puede ocupar un cargo político hasta 2019, bajo condenas de fraude fiscal, fraude contable y corrupción judicial.

Los miembros de la alianza se niegan a condenar el terror neofascista. Nada ha dicho Forza Italia. El jefe de la Lega Nord, Matteo Salvini, dijo que no entiende la razón de tanta emoción “sobre unos pocos muchachos” leyendo una declaración. El problema de Italia no era el fascismo, sino la inmigración sin control, declaró. Aunque los Fratelli d’Italia desaprobaron la intimidación, subrayaron que los hombres no habían usado la fuerza, como lo ha hecho la extrema izquierda.

El ascenso de la derecha y del neofascismo solo puede entenderse en el contexto de las políticas de los partidos de centro izquierda y sus apéndices seudoizquierdistas. Desde 1991, cuando el sistema tradicional del partido italiano se sumió en un gran escándalo de corrupción, supuestos gobiernos de centro izquierda fueron responsables de ataques a la clase trabajadora. Mientras que Berlusconi y sus seguidores se llenaban los bolsillos con fondos públicos y pactaban con elementos ultraderechistas y criminales, ellos reestructuraban las finanzas estatales a expensas del gasto social y en el cumplimiento de las exigencias de la Unión Europea y la OTAN.

Cada vez que los gobiernos de centro izquierda enfrentaban una crisis, siempre podían contar con el apoyo de Rifondazione Comunista y otras organizaciones seudoizquierdistas; cosa que los ha desacreditado por completo a todos. Desde que los votantes rechazaron el referéndum constitucional de Matteo Renzi hace un año, el campo Demócrata y seudoizquierdista se resquebraja más y más. Ahora encara una aplastante derrota en las próximas elecciones.

Durante un tiempo, Il Movimento 5 Stelle (Movimieno Cinco Estrellas) de protesta del comediante Beppe Grillo pudo llenar el vacío dejado por el Partido Demócrata (PD) y sus aliados. Pero a medida que el carácter derechista y burgués de este movimiento se hizo evidente, dejó de crecer y hace mucho que ya pasó su apogeo.

El Movimiento Cinco Estrellas también toma posiciones antirrefugiadas; aunque de manera más ambigua que el ala derecha. Por ejemplo, rechazó apoyar la manifestación en Como; aunque dizque estaba de acuerdo con el espíritu de la acción, estaba en contra de la “instrumentalización política” del incidente.

El PD y los partidos seudoizquierdistas, quienes a través de sus políticas antiobreras le han allanado el terreno a los fascistas, usaron la manifestación de Como para cubrir sus huellas y cerrar filas tras la bandera del “antifascismo”.

El Partido Demócrata había llamado a la manifestación. El líder del partido, Matteo Renzi se presentó y declaró que era un “día maravilloso”. Al lado de Renzi, otras figuras del DP, representantes sindicales, de Rifondazione Comunista, Sinistra Italiana, y la recientemente formada Liberi e Uguali (Partido Libre e Igualitario) marcharon con colores rojo, verde y arco iris. Juraron lealtad a la constitución italiana, advirtieron que "la democracia está en peligro" y repudiarion la “ola negra”.

Sus palabras son huecas y vacías. En realidad, es precisamente el Partido Democráta es el que carga con la responsabilidad del resurgimiento de las tendencias fascistas. Su predecesor, el PCI estalinista, había impedido un ajuste de cuentas con el fascismo de Mussolini al final de la Segunda Guerra Mundial. En 1946, el jefe del PCI, Palmiro Togliatti, el entonces ministro de Justicia, firmó una amnistía general para los fascistas condenados.

En los últimos cinco años, los líderes de PD, Enrico Letta, Matteo Renzi y Paolo Gentiloni han llevado a cabo los peores recortes sociales. Con la “Ley de empleos”, las “reformas” de pensiones y escuelas y otras leyes, han destruido los medios de subsistencia de la clase trabajadora.

Principales figuras sindicales como Guglielmo Epifani y Susanna Camusso están estrechamente vinculadas a la DP. Durante años han asegurado de que todas las luchas de la clase trabajadora quedasen paralizadas y agotadas. Al mismo tiempo, políticos de PD como Marco Minniti (Ministro del Interior), Roberta Pinotti (Defensa) y Federica Mogherini (Jefa de Política Exterior de la UE) han sellado herméticamente el Mar Mediterráneo contra los refugiados y preparado el ejército italiano para nuevas guerras en África.

La resistencia contra la “ola negra”, al igual que la lucha contra la guerra, el desempleo y los recortes sociales, requiere el desarrollo de un movimiento independiente de la clase trabajadora basado en un programa socialista e internacional.